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jueves, 17 de octubre de 2024

Sanlúcar y los templarios

Parece ser que los templarios estuvieron en Sanlúcar de Barrameda, concretamente en un lugar donde se encontraba el convento de San Jerónimo, del que hoy no encontramos ni una piedra, sólo son nuevas construcciones que han realizado los últimos años.
El más antiguo era el monasterio de jerónimos de Santa María de Barrameda. Se hallaba situado a las afueras de la villa, en un lugar desde el que divisaban todos los barcos que llegaban y salían del puerto del mismo nombre. Fue fundado y edificado hacia 1440 por don Juan de Guzmán, quien poco después recibiría de Juan II el título de duque de Medina Sidonia. Años más tarde, su sucesor, don Enrique de Guzmán reedificaría la iglesia del convento. Ambos, padre e hijo dotaron al convento de bienes raíces y muebles. Por bula de Inocencio VIII, don Enrique obtuvo el patronato del mismo el 24 de julio de 1491. El prior sería elegido por los duques.
Parece ser que el origen de este monasterio se remonta a una antigua ermita que se hallaba en aquel paraje desde finales del siglo XIII. Según Velásquez Gaztelu, historiador del siglo XVIII que nos merece mayor crédito pues trabajó con gran rigor científico, la ermita fue construida por los caballeros templarios que acompañaron a Fernando III y Alfonso X en sus campañas de conquista. Este último monarca concedió permiso a los caballeros del Temple para erigir un hospicio en el lugar de Barrameda que dependiese del monasterio que ellos tenían en Sevilla. Lo cierto es que cuando Guzmán el Bueno recibió la villa de Sanlúcar en señorío en 1297, ya estaban construidos el hospicio y la ermita, en manos de los templarios de Sevilla. La ermita se hallaba dedicada al culto de Santa María de Barrameda, por el nombre de aquel paraje, en el que también nacería el gran puerto de Barrameda.

Sanlúcar de Barrameda a fines de la Edad Media

Antonio Moreno Ollero.
1983
Excma. Diputación Provincial de Cádiz

jueves, 15 de agosto de 2024

La primera salida procesional de la Virgen de la Caridad

La Revista Albricias, del año 1952, recoge la narración de la primera salida procesional de la Virgen de la Caridad al Barrio Bajo, que transcribo de forma completa:

Recogemos, aunque con escasas mutilaciones, el relato que por orden de los señores duques de Medina Sidonia, fundadores de la Santa Cofradía de la Virgen de la Caridad, hizo el Licenciado Juan Candalo, capellán y escribano de la dicha Cofradía, para que quedase memoria en sus libros del orden y concierto que hubo en la solemne procesión y fiesta que se hizo a los 15 de agosto de 1609… que es bien quede memoria de ello así por la grandeza y riqueza con que se celebró, como para ejemplo de imitación a los venideros.
“Comenzaron las fiestas con vísperas solemnes y misa cantada, todo con música, y predicó en ella el Padre Fray Juan Bautista, Provincial de la Orden de Santo Domingo, habiéndose primero aderezado la capilla de Nuestra Señora y la del Señor San Pedro, que es donde se puso Nuestra Señora en las andas, y en esta se puso un dosel de terciopelo azul con las armas de Guzmán; en el cuerpo de la Iglesia se puso una colgadura que llaman la “galería de las ninfas”.
Estaba asimismo el patio y corredores del dicho Hospital aderezado de telas de oro y brocados de primavera con muchos estandartes de oro y seda, y a trechos, muchos versos de octavas, sonetos y enigmas en alabanza a la Santísima Virgen. Las calles por donde había de ir la procesión estaban todas aderezadas de muchas colgaduras de telas y bordados de oro y seda, con algunos arcos triunfales adornados de muchas historias con muchos cuadros, y en ellas muchas músicas de diversos instrumentos, y había muchos altares curiosos y riquísimamente aderezados con reliquias e imágenes de mucha devoción. Ordenose la procesión por las Cofradías de esta ciudad, que iban todas delante con las insignias y guiones de sus advocaciones… que eran la de la Santa Veracruz, la del Nombre de Jesús, la de San Sebastián, la de los Nazarenos, la Soledad, las Cinco Llagas, San Antonio, San Blas, San Nicolás, la de los Reyes, la de Ntra. Sra. del Rosario, San Crispín y Crispiniano, San Lázaro, y tras de las cuales se pusieron en el mesmo orden los niños
del Colegio de la Doctrina… Luego se pusieron las Ordenes que hay en la ciudad por su antigüedad, primero los vitorios, luego los agustinos, tras ellos los franciscanos y últimamente los dominicos, que todos vinieron con sus cruces y ciriales e incenciarios, en que había muy gran cantidad de religiosos por los que habían venido a esta solemnidad. Tras de todas las Ordenes iban los clérigos, capellanes, curas y beneficiados de esta ciudad e iban incendiando la Santísima Viren de dos en dos. La Santísima Virgen venía tras de los clérigos acompañada del preste y ministros, que venían vestidos con un ornamento de brocado bordado muy rico, y con cien hachas de cera blanca, que por ambos lados llevaban cien cofrades; el vestido de que la Virgen llevaba era tal que no se pudo juzgar que fuese más de gozar del resplandor de las piedras que salían de él y de una corona de oro de muy ingeniosa hechura; iba puesta en sus andas de plata de tanto peso que apenas si la podían llevar seis sacerdotes muy poco espacio, para lo que se iban de seis en seis rumudando.
Tras el preste iban las niñas huérfanas que se crían en el dicho Hospital (Alude al Hospital de San Pedro) en forma de noviciado para servicio de las enfermas y para sacarlas de allí puestas en estado, tras ellas iban cuatro doncellas en cuerpo con sus desposados de las manos, que aquel día se habían velado en el mesmo Hospital acompañados de las mesmas beatas de la dicha casa. En este orden y concierto, después de las cinco de la tarde salió la Virgen Santísima de su casa con sus andas, debajo de un palio de tela de plata, azul, con seis varas que llevaba al duque nuestro señor y sus hijos el marqués de Alcalá y don Rodrigo de Silva y Mendoza, don Alonso Pérez de Guzmán, don Manuel de Silva y Mendoza, nuestros señores, y don Luis Bravo de Acuña, a cuyo cargo están las galeras de Portugal, y porque el peso era mucho y el trecho largo, estaban dispuestos diez y ocho caballeros que de seis en seis se remudaban a llevarlo, más adelante, un poco en medio de la clerecía, iba el conde nuestro señor con el guión de la dicha cofradía en una vara de plata muy alta, que también era azul de damasco, y en ambas partes una imagen de Nuestra Señora. En medio, cortada de razo blanco en los campos del vestido bordados de oro, las encarnaciones del rostro y manos abiertas, y alrededor doce coronas de plata, y con cada corona una letra bordada de la excelencia que significaba. En estas doce coronas la una que significaba la
Caridad, estaba más cerca de la cabeza de Nuestra Señora; sobre su cabeza y por remates, después de una guarnición angosta, iba una letra en todo en redondo que decía – La que falta escogisteis y todas las merecisteis – que se dijo por la corona de la Caridad que faltaba de la rueda de las demás por estar sobre la cabeza de Nuestra Señora. En esta forma fue por la calle del Hospital para la calle arriba de la cruz (Actualmente Dorantes) que sale a la plaza Alta, frontero de la casa de Su Excelencia, en donde había un altar en que paró la Santísima Virgen, donde se le cantó un motete, y habiendo dado la vuelta a aquella plaza entró por la calle de Boscán, que llaman del Contador mayor (El trozo desde la plaza Conde de Niebla a calle de Belén), a la entrada de la cual estaba un arco triunfal a la esquina del cabildo (La esquina del Cabildo era la del actual Cabildillo) muy bien aderezado, y prosiguiendo por esta calle entró por la de Belén, al principio de la cual, la Virgen levantó un tullido de Puerto de Santa María, que tuvo por testigo de su enfermedad a Miguel de Oviedo, proveedor de las galeras de España y al licenciado Alfaro, cirujano, que declaró no había podido curalle. Entró luego por la calle de los
Bretones y salió luego a la plaza de la Ribera, que una y otra estaban muy aderezadas de colgaduras de telas de oro, brocados y sedas. De la plaza entró por la calle Ancha de los Mesones, que toda ella estaba muy vistosa, porque tenían las calles colaterales ocupadas con pasos de historias, muchas curiosidades, fuentes e invenciones que daban mucho juego gusto y contento. Prosiguió la misma procesión por la calle de San Jorge hasta el convento de monjas de Regina, de que es patrona y nueva fundadora mi señora la duquesa, donde en el coro bajo salieron todas las monjas a recibir a la Santísima Virgen, cantándole el Ave María Stella y otros motetes a música y con mucha alegría. De allí prosiguió por la calle que va a la Santísima Trinidad, en donde estaba un altar maravillosamente aderezado, y un poco más adelante un arco triunfal y en él una muy buena música de vihuelas de hombres y mujeres; y llegó la procesión a la plazuela de la Santísima Trinidad, y atravesó la plaza para volver a entrar en la calle de los Bretones, y volvió a subir la cuesta de Belén y la calle alta de la misma ermita (La ermita de Belén ocupaba parte del edificio donde está la Iglesia de la Merced), y volvió a entrar en la dicha calle del Contador Mayor, y caminando para volver a la calle que va a entrar en su casa y Hospital, sanó un tullido de Cádiz, que había más de un año que allí lo habían conocido enfermo; fuese continuando hasta llegar a su casa, a donde llegó a mas de una hora de la noche, y  en todo el
tiempo que anduvo la dicha procesión, mostrando asimismo muy grande regocijo y alegría, un castillo, naos, y galeras que el puerto había, disparaban con mucho orden toda artillería, y fueron hasta las tantas las galas y riquezas que en esta fiesta hubo, que afirmaron muchos caballeros cortesanos que en ella se hallaban, no haber visto semejante grandeza de fiestas como esta, con que se acabó la de este día”.
Hasta aquí el relato de la procesión. Luego, los tres días siguientes, que fueron domingo, lunes y martes, hubo fiestas de barcas, fuegos y lumbres y mascarada de la invención del señor marqués de Alcalá.

sábado, 11 de marzo de 2023

La Alpistera

Las alpisteras son unos dulces tradicionales de Sanlúcar de Barrameda, sobre todo en la época de cuaresma y Semanana Santa.
Sobre este dulce el viajero e hispanista inglés Richard Ford, nacido en 1796 y que parece que llegó a Sevilla el año 1830, en su libro Manual para viajeros por España y lectores en casa, escribe lo que sigue:
"La manzanilla, mezclada con agua helada, y, mejor aún, con agraz, es excelente compañera del cigarro puro. El bizcocho de alpistera es lo más apropiado para comer con ella. Se hace de esta manera: añádase a una libra de harina fina (cuídese de que esté bien seca), media libra de azúcar blanca doblemente refinada y bien machacada y cernida, además de las yemas y la clara de cuatro huevos muy frescos, bien mejidos todos juntos; revuélvase la mezcla hasta hacerla pasta y extiéndase hasta que quede muy fina; córtese en tiras, de manera que la pasta parezca una mano con dedos; luego sepárense las tiras y de un delicado marrón pálido; cuanto más rizadas y retorcidas estén las tiras, tanto mejor; la alpistera debiera tener el aspecto de manojos de cintas; espolvoréense con azúcar blanca fina. En Londres se encuentra excelente manzanilla en la tienda de los señores Gorman y Compañía, en el número 16 de Mark Lane".
En estos momentos en Sanlúcar las podemos encontrar en las pastelerías Casa Guerrero y en La Rondeña.
Y aquí os dejo un video de como se hace en Casa Guerrero.

domingo, 25 de febrero de 2018

Los gusanos de seda

Parece ser que el duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, que lo fue desde el año 1502 a 1558 era bastante aficionado a los gusanos y a la seda, y así Antonio Moreno Ollero en un artículo en el número 58 de la revista Andalucía en la Historia titulado “Moreras, caña de azúcar y pastel”, dice:
Gracias a los libros de cuentas del Archivo sabemos que llegó a criar gusanos de seda en sus mismos aposentos, en su palacio de Sanlúcar de Barrameda, la capital de los Estados Medina Sidonia. En 1540 se gastaban 7.652 maravedíes en los maestros y peones que estuvieron cavando y limpiando los morales que habían plantado años antes – en este caso se trataba de morales y no moreras – junto a un pinar que el duque tenía en Sanlúcar, el del Espíritu Santo. Incluso se compraron hojas de morales de varios vecinos de la villa y se pagó a aquellos que treparon a los árboles a cogerlas.

martes, 24 de octubre de 2017

Antonio Moreno Ollero: moreras y gusanos

Foto de una de moreras que quedan en Bonanza
Parece ser que el duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, que lo fue desde el año 1502 a 1558, era bastante aficionado a los gusanos y a la seda, y así el historiador Antonio Moreno Ollero en un artículo en la revista Andalucía en la Historia, ti tulado “Moreras, caña de azúcar y pastel”, dice:
“Gracias a los libros de cuenta del Archivo sabemos que llegó a criar gusanos de seda en sus mismos aposentos, en su palacio de Sanlúcar de Barrameda, la capital de los Estados Medina Sidonia. En  1540 se gastaban 7.625 maravedies en los maestros y peones que estuvieron cavando y limpiando los morales que habían plantado años antes – en este caso se trataba de morales y no moreras – junto a un pinar que el duque tenía en Sanlúcar, el del Espíritu Santo. Incluso se les compraron hojas de morales a varios vecinos de la villa y se pagó a aquellos que treparon a los árboles a cogerlos”.

Antonio Moreno Ollero
Moreras, cañas de azúcar y pastel
Andalucía en la Historia, nº 58

lunes, 12 de junio de 2017

El Escudo de Sanlúcar

El escudo de Sanlúcar aparece compuesto tanto por elementos cristianos como paganos. En primer término se observa un buey alado, que desde antiguo representaba en solitario el emblema original. En la actualidad, el buey aparece echado sobre unos evangelios de oro junto a un tintero y una pluma, representando estos símbolos al evangelista San Lucas, patrón de la ciudad. Los evangelios flotan sobre las ondas de azur y plata del mar. Tras este conjunto se encuentra una torre donjonada y sobre ella una estrella de oro sobre campo de azur, elementos que se incorporaron en el siglo XVIII y que aluden al primitivo Templo del Lucero, que fuera originado por los primeros poblamientos de la ciudad. Al escudo rodea una orla en la que está escrita la leyenda en latín “Luciferi Fani Senatus” en referencia a dicho lugar sagrado.

Marco A. Oliva Sumariva
Guía Turística de Sanlúcar de Barrameda 

sábado, 10 de junio de 2017

Nicolás Becerra Ruiz: Virgen del Carmen

En 1.993 pinté un cuadro con la imagen del Beato Guido de Montpellier, fundador de la consagración Comendadores del Espíritu Santo, para un regalo que mi hijo Nico tenía que hacer a una amiga del Puerto de Santa María en su toma de hábito y profesión como Comendadora en el Monasterio de dicha ciudad.
Tenía conocimiento de la Congregación de los Hermanos de la Encomienda del Santo Espíritu, por haberla leído en la Historia de Sanlúcar de Barrameda de don Fernando Guillamas y Galiano, y en la de Pedro Barbadillo Delgado, ninguno de los dos profundizan en ello y por tanto no se le presta mucha atención. Encontrándome en plena faena de pintura, nos visita un muy amigo nuestro, el hermano Marista H. Carlos Hidalgo, comentándome que estaba haciendo una biografía e historia del Monasterio de las Comendadoras del Puerto de Santa María, entregándome unas páginas fotocopiadas del libro de D. Hipólito Sancho de Sopranis "La Orden de Sancti Spiritus" en las que hace relación de las distintas casas de esta Orden, siendo la de Sanlúcar la primera que se cita, establecida en el pinar, junto al Castillo del mismo nombre, desde la primera mitad del siglo XVI y continuaron hasta que en el siglo XVII la asistencia a los niños expósitos fueron trasladados a zona urbana.
1º La casa del pinar estaba fundada y poblada cuando el Obispo de Drivasta, D. Alonso de Sanabria, ordenaba las casas del Espíritu Santo en el Arzobispado de Sevilla el año 1553. Así lo abonan unos textos y un monumento iconográfico, y otros merecedores del más completo crédito:
"Nos Don Fr. Alonso de Sanabria por la gracia de Dios y de la Santa Romana Iglesia, Obispo de Divolta, maestro en Santa Teología, visitador y conservador que somos de las casas y monasterios de monjas del Espíritu Santo del Puerto de Santa María, Rota y del de Sanlúcar de Barrameda por especial comisión por el Reverendo Señor Prior de Sancti Spiritus De Roma... "(Licencia para la fundación del Monasterio de San Cristóbal, de Jerez de la Frontera. Sevilla, 16 de agosto de 1553).
Jamás existió ni quedaron noticias de intento de fundación femenina del Espíritu Santo de Sanlúcar.
Hay un cuadro antiguo en el Hospital de San Cristóbal, cuadro conmemorativo de la fundación, pintura muy retocada, pero sin alterar la composición primitiva, nos presenta en una zona inferior dos grupos de religiosos del Espíritu Santo arrodillados, a la derecha uno de los clérigos a quienes señala la cruz de doce puntas, en jubón y manto, y a la izquierda otro de religiosas. Basta una ojeada al cuadro conmemorativo citado para que quede restablecida verdadera y sólidamente probado que los hijos del Beato Guido de Montpellier residían en su encomienda del Pinar del Espíritu Santo, de Sanlúcar, antes de 1553.
2º Los clérigos continuaban viviendo en ella durante el siglo XVI y los primeros años del XVII, aunque perdida la autonomía, dependían del prior de la encomienda prioral del barrio de Triana de Sevilla. Un texto de carácter oficial hará ver que este tiene igualmente sólido fundamento histórico.
"Sepan cuantos esta carta vieran como nos la priora, monjas y Convento del Espíritu Santo de la villa de Rota ... habemos acordado de dar y por el presente damos todo nuestro poder cumplido ... a los Sres. Doctor Domingo Becerra, clérigo presbítero, y a Baltazar Ruiz, caballero del hábito de San Lázaro estantes en Roma ..., para que puedan parecer y parezcan ente el reverendísimo General de la dicha Orden del Espíritu Santo y pedir ... mande nombrar y señalar por prelado y visitar de los ... monasterios de monjas ... al reverendo padre fray Alberto Lucero religioso profeso del dicho orden prior de las Casas del Espíritu Santo y de Nuestra Señora de Bonanza de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda ..."
(Escritura ante Tomás Tristán, escribano público de Rota, 27 enero de 1583).
3º Una manda del Duque de Medina Sidonia, Don Manuel Alonso de Guzmán y cierta fundación para la asistencia de los niños expósitos fueron las causas de que los clérigos de Espíritu Santo se viniesen al casco urbano de Sanlúcar, donde permanecieron hasta 1772, según puede comprobarse por las actas capitulares del municipio de aquella y otras fuentes autorizadas.
Su establecimiento definitivo junto a la iglesia de San Juan, no fue hasta 1669, por lo que no figura hasta entonces entre las comunidades de la población que nos ocupa.
No se puede seguir sosteniendo como hasta ahora que por el año 1630 llegaron a Sanlúcar los clérigos comendadores de Sanctu Spiritus que tenían por misión en sus reglas el cuidado de niños expósitos, instalándose en la ermita del Espíritu Santo. De dicho año es el acuerdo que aparece tomado del cabildo de 11 de marzo de una limosna de 200 reales para la manutención de los de la cuna ...
Frente a ello queda bien establecido que la federación hospitalaria del Espíritu Santo, poseía en 1583 dos casas en los extramuros de Sanlúcar, una en el pinar de Sancti Spiritus, en la ermita de este nombre, arrimada al torreón, y otra en el desembarcadero, cabe la ermita de gran veneración entre los flotistas de Nuestra Señora de Bonanza. Es un detalle que no conviene olvidar.
Así, pues, la casa de Sanlúcar de Barrameda hemos de considerarla, mientras no aparezcan documentos que obliguen a rectificar, como la más antigua de las que poseyó la confederación hospitalaria del Espíritu Santo en la archidiócesis Sevilla.
Bonanceros, os habéis fijado en la belleza de Nuestra Señora del Carmen, yo si, pues cada vez que me pongo delante, veo la misma imagen que veneraban los flotistas, marineros, en el siglo XVI, a la que acudían para pedirles que les ayudara en la faena de cada día, y que al regreso después de un temporal se postraban para darle gracias ; nuestra Virgen fue tallada para un altar por la forma en que la vemos, ha sido modificada en alguna de las restauraciones que ha sufrido. La talla del niño es del siglo XVIII.
¿No es magnifico que Nuestra Señora de Bonanza del siglo XVI es la misma que Nuestra Señora del Carmen del siglo XX?.
  
Nicolás Becerra Ruiz

Nuestra Señora de Bonanza o del Carmen

Pedro Barbadillo Delgado: Bonanza

Donde es hoy Bonanza existió antiguamente el puerto de Barrameda que ya a fines del siglo XVI se denominaba como en la actualidad. Este puerto desapareció después, renaciendo más adelante el moderno de Bonanza. Uno y otro los estudiamos debidamente separados. El puerto de Barrameda era muy antiguo. Existe la siguiente cláusula de la escritura de compromiso otorgada por el duque don Juan y su hermana doña María, en la villa de las Garrobillas el 4 de abril de 1442, en que, después de nombrar otros lugares, dice: “Otro si más la casa de Barrameda con la casa del pasage y con sus términos e prados e pastos e casa e casares e tierras e heredamiento e con todas las otras cosas".
¿Cuál era el emplazamiento exacto de aquel antiguo puerto y cual era su antigüedad?. Desde luego se hallaba en el mismo sitio que en la actualidad Bonanza. Respecto a su antigüedad, solo diremos que llamándose ya a la población Sanlúcar de Barrameda en el siglo XIII, es lógico pensar que de muchos años antes dataría el nombre y por tanto la existencia de su puerto llamado también Barrameda, acaso desde antes de la reconquista y tal vez proceda del árabe la palabra, según indicamos en el capítulo I.
Como tal nombre del puerto aparece expresamente en el Privilegio Real de los Almogarifazgos, de la era de 1363 (año de Cristo de 1327).
Existía en Barrameda la casa que se llamaba la venta de Ancón y casa del pasaje, propia de los duques, donde estaba situada la salida de la barca que hacía el paso del río, que era renta de aquellos y lo fue durante mucho tiempo.
En las cercanías estaba antiguamente la ermita de Ntra. Sra. de Barrameda, imagen que del lugar tomó la invocación. Más adelante se hizo también en sitio próximo otra ermita dedicada a Ntra. Sra. de Bonanza, de la cual recibió a su vez el puerto el nombre con que comenzó a designársele en la segunda del siglo XVI, y es el que conserva en la actualidad el puerto moderno. Las circunstancias de tener Sanlúcar en su ribera propio puerto, donde, por su cercanía a la residencia de los comerciantes avecindados en la villa, acudían los mercaderes que arribaban en los tiempos de las ferias o vendejas; el decaimiento que experimentó el comercio de la ciudad en la segunda mitad del siglo XVII, al perderse con la incorporación a la Corona los beneficios de los Privilegios ducales y trasladarse a Cádiz la carga y descarga de los galeones de Indias; y por último, el hecho de hacerse en el siglo XVIII casi todo el movimiento marítimo y comercial de Sanlúcar por el nuevo embarcadero de la Balsa, fueron causas de que Bonanza perdiese toda su importancia, que no había de recobrar, y esto muy en menos y por poco tiempo, sino mucho después.
A todo esto se unía un propósito de desacreditar a Sanlúcar, exagerándose los peligros de su barra, que fue argumento pródigamente esgrimido también cuando se intentó cambiar el curso del Guadalquivir.

Pedro Barbadillo Delgado

Historia de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda

Antonio Pigafetta: El capitán a bordo

Algunos días después, el capitán general y loas capitanes de los otros navíos vinieron de Sevilla a Sanlúcar en chalupas, y se acabó de aprovisionar a la escuadra. Todas la mañanas se saltaba a tierra para oír misa en la iglesia de Nuestra Señora de Barrameda, y antes de partir, el capitán ordenó que toda la tripulación se confesara; prohibió además rigurosamente que embarcase en la escuadra ninguna mujer.

Antonio Pigaffeta
Primer viaje alrededor del globo

Libro I-Página: 40

Agustín Orozco: Puerto de Bonanza

..saliéndose luego della los franceses y bretones que traen la rica y grande vendeja de lienzos, fuéronse a Sevilla y en particular a Sanlúcar de Barrameda a donde permanecen mediante el buen acogimiento y comodidad de allí tienen en la vecindad de Sevilla y surgidero del puerto de Bonanza.

Agustín Orozco
Historia de la Ciudad de Cádiz

Desembocadura del Guadalquivir.

Mapa realizado en el año 1599 por Samuel Champlain.

Paula de Demerson: San Salvador

... el de San Salvador mandado edificar por Felipe IV para la defensa de Bonanza en 1627 y cuya construcción corrió a expensas del octavo duque de Medina Sidonia, don Juan Manuel de Guzmán el Bueno, segundo capitán general del mar Océano.
Que formaba un cuadro abaluartado con terraplén y cañoneras se reveló demasiado pequeño para cumplir con su cometido, ya que no podía contener más que cuatro piezas de artillería.

Paula de Demerson.
Sanlúcar de Barrameda en la Corriente de la Ilustración

Nicolás de la Cruz: Zanfanejos

Lo cierto es que no hay indicios de ello, ni de muelle, ni fragmentos de haber tenido ordenado para la comodidad del puerto. Parece indispensable el hacer una población organizada en Bonanzas con iglesia &c. En este caso allí se establecerían las bodegas, y ahorrarían muchos portes de tierra: el muelle sería consiguiente. La población luego se uniría a la ciudad porque la distancia es corta (I).

(I) Bonanzas antiguamente se llamaba Zanfanejos, y tomó aque nombre de la hermita que erigió el tribunal de la Contratación con el título de Ntra. Sra. de Bonanzas. Veitia Linage Norte de Contratación

Nicolás de la Cruz
Conde de Maule

Viaje por el Puerto de Santa María a Sanlúcar de Barrameda

Enrique Romero Vilaseco: Virgen de Barrameda

Antes de continuar hablando de la Stma. Virgen de Barrameda, vamos a adentrarnos en el Monasterio de Santa María de Barrameda y para ello vamos a citar textualmente lo que escribió el doctísimo Padre Sirgüenza, cronista a la sazón de la Orden de los Padres Jerónimos en aquel tiempo:
"La más antigua de ella es Santa María de Barrameda; está sentada esta casa junto a la ciudad de Sanlúcar, en un hermoso sitio donde se ven en la bahía entrar y salir los navíos y mucha diferencia de velas y barcos. El aire es allí muy sano y el suelo apacible y de mucho regalo. El principio fue ermita que estaba allí de Nuestra Señora con quien los marineros tenían y tienen mucha devoción. Los Duques de Medina Sidonia edificaron la casa, que aunque no eran patronos de la ermita éralo un pariente suyo, y de su conocimiento lo hicieron. Dicen que el intento del Duque fue que sirviese como de recreación o enfermería a los religiosos de San Isidro. La renta es poca; las más son limosnas y los votos de los que en el mar se encomiendan a la Virgen Santísima, y las misas que se manda decir".
Podemos ver claramente que cuando la Orden de los Frailes Jerónimos llegan a Sanlúcar sobre 1440, existía ya en nuestro pueblo la imagen de Santa María de Barrameda, cuya ermita estaba asentada cerca del puerto de Bonanza. Esta primitiva ermita, que luego se convirtió en Monasterio de Jerónimos, perteneció o estuvo bajo la custodia de la Orden de los Caballeros Templarios de Sevilla, que la gozaron el año de 1312, ya que a partir de esta fecha fue extinguida su militar religión en toda la cristiandad.
Una vez adentrado, aunque sea someramente en el monasterio de Santa María de Barrameda, vamos a centrarnos en el principal motivo de este artículo y que no es otro que el de la Stma. Virgen María bajo su advocación de Barrameda.
Como hemos dicho anteriormente la antigua imagen que tuvo como título Santa María de Barrameda, fue la primera Patrona de nuestro pueblo, y a ella recurriría con fiestas, rogativas, etc., en sus más urgentes necesidades.
Para los historiadores sanluqueños, que han publicado las diferentes historias de nuestro pueblo, el origen de la palabra Barrameda, aún al parecer, no está muy claro.
Mientras que Guillamas sostiene la teoría de que el segundo nombre de nuestra ciudad, es decir, Barrameda, lo tomó Sanlúcar de la imagen de Santa María de Barrameda y de su antigua ermita; para Pedro Barbadillo, es al contrario y fue la Virgen y la ermita quienes tomaron el nombre del antiguo puerto de Bonanza, que se llamaba anteriormente puerto de Barrameda, y del cual también lo tomó la ciudad.
Sabemos igualmente, y pasando a otro apartado, que esta imagen fue en su tiempo la gran devoción marinera de Sanlúcar, cosa que se desprende del citado texto del padre Sirgüenza, y por ello fue primordialmente una devoción de los hombres de la mar y una devoción igualmente sobre todo y, por encima de todo, de nuestro pueblo. Podemos decir que junto a la devoción marinera que Sanlúcar le profesó a la Virgen de Barrameda que, incluso me atrevo a decir, fue la más venerada como tal devoción marinera, ya que son más antiguos sus orígenes y porque siempre estuvo su ermita y su posterior monasterio enclavado cerca de la ribera del mar.
Por otro lado es la Virgen de Barrameda una de las devociones que tuvo mayor arraigo y mayor relevancia en nuestro pueblo. Basta decir que para confirmarnos en ello, es la única imagen de la Virgen que, junto a la de Ntra. Sra. de la O, venerada actualmente en la Parroquia que lleva su nombre, aparece en unos estudios realizados por el insigne autor D. Hipólito Sancho de Sopranis, en su libro de investigación cuyo título es. La "Mariología Medieval Xericiense".
No hemos citado entre las devociones, también de Sanlúcar, eminentemente marineras, a la Virgen del Carmen, ya que esta advocación se extiende a través, principalmente, de las órdenes carmelitanas y, aunque el pueblo también lo veneró antes de ser proclamada como Patrona de los Mares, su mayor fervor y devoción marinera, y su explosión definitiva como una imagen devocional marinera, llega con su proclamación, como tal, a principios del siglo XX.
Fue concretamente en 1901, cuando por decreto de la Reina Regente, Doña María Cristina se le declara Patrona de la Marina Española y su fiesta marinera el día 16 de julio, festividad litúrgica de la Virgen del Carmen.
Así pues, nada sabemos de lo que ocurrió con la primitiva efigie de la Virgen de Barrameda. Hoy subsiste una imagen de candelero para vestir que dudamos sea la que se veneró en la antigüedad. Esta imagen es de una belleza exquisita y de una ternura sin igual, que reproduce nuestra portada, se halla actualmente en la Casa de los Marqueses de Arizón y conserva el título de Santa María de Barrameda, que, eso sí, ha perdurado en el tiempo.
Desde estas líneas invito al Consejo de Arte Sacro de nuestra localidad sanluqueña, para que aunen sus esfuerzos en pro de la recuperación de tan dulcísima imagen, que hoy está seriamente amenazada de perderse para siempre si prospera el expediente de expropiación, que nuestro Ayuntamiento mantiene sobre las propiedades de la citada casa. Pido, igualmente, que esta imagen sea expuesta a la veneración y al culto de los fieles. De esta forma haremos realidad cuanto de misterio y enigmático rodea la tradición y la leyenda de esta querida imagen de la Stma. Virgen bajo su advocación de Barrameda.
Enrique Romero Vilaseco
El Adalid Seráfico – Mayo 1989

Santa María de Barrameda: entre la tradición y la leyenda

Antonio García Abasolo: Ntra. Sra. de Bonanza

No está de más señalar que circunstancias evidentes hacen de Sanlúcar de Barrameda una localidad original, con una vivencia especialmente intensa de lo americano, por su ubicación singular en la puerta de entrada y salida del Guadalquivir, en un punto clave del itinerario hacia América. Su propio nombre y gran parte de su riqueza la debió a "la barra de arena situada cerca de la desembocadura del Guadalquivir. En el siglo XVI, esta barra hacía difícil que los buques de altura, especialmente los dedicados al comercio con las Indias, navegaran río arriba hasta Sevilla, y con el tiempo fueron cada vez más los barcos que cargaban y descargaban en el puerto de Sanlúcar, Zanfanejos, situado a cierta distancia del pueblo mismo. Para fines del siglo, este puerto tenía nuevo nombre: Bonanza. Estrictamente hablando, este nombre derivaba del de una ermita cercana, Nuestra Señora de Bonanza, pero expresaba acertadamente la bonanza que este tráfico fluvial traía no sólo a Sanlúcar sino también a sus señores, la familia de Guzmán, que, como los Duques de Medina Sidonia contaban entre los más ricos de los grandes de España".
Antonio García-Abasolo
Sanlúcar y el Nuevo Mundo

Emigrantes de Sanlúcar de Barrameda al nuevo mundo entre 1550 y 1650

Analola Borges: Viajes

Generalmente las naves parten de Sevilla y, río abajo, en Bonanza, se enfrenta al maravilloso paisaje arquitectónico con siluetas de castillos, torres, cúpulas y campanarios relucientes bajo el sol andaluz; y, con casitas menudas, blancas como pañuelos de despedida de donde salen centenares de personas asombradas, que se acercan a la ribera del río, atónitos ante el espectáculo de las naves con las velas desplegadas, las huellas acuáticas del lento pasar, y el bisbiseo de conversaciones, de chascarrillos, de rezos, de lágrimas de quienes, quizá, jamás retornarían.
Analola Borges
Sanlúcar de Barrameda y el Nuevo Mundo
Notas para un estudio de los pasados vínculos entre Sanlúcar de Barrameda y el archipiélago canario

Pedro Barbadillo Delgado: Puerto Barrameda

Donde es hoy Bonanza existió antiguamente el Puerto de Barrameda que ya a fines del siglo XVI se denominaba como en la actualidad. Este puerto desapareció después, renaciendo más adelante el moderno de Bonanza. Uno y otro los estudiamos debidamente separados. El Puerto de Barrameda era muy antiguo. Existe la siguiente cláusula de la escritura de compromiso otorgada por el duque don Juan y su hermana doña María, en la villa de las Garrobillas el 4 de abril de 1442, en que, después de nombrar otros lugares, dice: “Otro si más la casa de Barrameda con la casa del pasage y con sus términos e prados e pastos e casa e casares e tierras e heredamiento e con todas las otras cosas".
¿Cuál era el emplazamiento exacto de aquel antiguo puerto y cual era su antigüedad? Desde luego se hallaba en el mismo sitio que en la actualidad Bonanza. Respecto a su antigüedad, solo diremos que llamándose ya a la población Sanlúcar de Barrameda en el siglo XIII, es lógico pensar que de muchos años antes dataría el nombre y por tanto la existencia de su puerto llamado también Barrameda, acaso desde antes de la reconquista y tal vez proceda del árabe la palabra, según indicamos en el capítulo I.
Como tal nombre del puerto aparece expresamente en el Privilegio Real de los Almojarifazgos, de la era de 1363 (año de Cristo de 1327).
Existía en Barrameda la casa que se llamaba la venta de Ancón y casa del pasaje, propia de los duques, donde estaba situada la salida de la barca que hacía el paso del río, que era renta de aquellos y lo fue durante mucho tiempo.
En las cercanías estaba antiguamente la ermita de Ntra. Sra. de Barrameda, imagen que del lugar tomó la invocación. Más adelante se hizo también en sitio próximo otra ermita dedicada a Ntra. Sra. de Bonanza, de la cual recibió a su vez el puerto el nombre con que comenzó a designársele en la segunda del siglo XVI, y es el que conserva en la actualidad el puerto moderno.
Las circunstancias de tener Sanlúcar en su ribera propio puerto, donde, por su cercanía a la residencia de los comerciantes avecindados en la villa, acudían los mercaderes que arribaban en los tiempos de las ferias o vendejas; el decaimiento que experimentó el comercio de la ciudad en la segunda mitad del siglo XVII, al perderse con la incorporación a la Corona los beneficios de los Privilegios ducales y trasladarse a Cádiz la carga y descarga de los galeones de Indias; y por último, el hecho de hacerse en el siglo XVIII casi todo el movimiento marítimo y comercial de Sanlúcar por el nuevo embarcadero de la Balsa, fueron causas de que Bonanza perdiese toda su importancia, que no había de recobrar, y esto muy en menos y por poco tiempo, sino mucho después. 
A todo esto se unía un propósito de desacreditar a Sanlúcar, exagerándose los peligros de su barra, que fue argumento pródigamente esgrimido también cuando se intentó cambiar el curso del Guadalquivir. El malestar producido en Sanlúcar por tan tendenciosa campaña, se refleja en el siguiente acuerdo:
En Cabildo de 2 de agosto de 1664: "Se trató y dio noticia por algunos caballeros de los presentes y dijeron que tenían noticias ciertas y bastantes de que Lorenzo Vázquez que sirve la vara de alcalde de la mar y usa el oficio de piloto de la barra en las ocasiones que se han ofrecido tratar de la entrada de los galeones en este puerto ha hecho repugnancia diciendo que es menester estar con poco agua la barra. Y cuando se ofreció la salida de la capitana de la flota de la Nueva España que fue este año al cargo del señor General don Juan de Ochavarri, marqués de Casa Rubia, pudiendo salir en diferentes ocasiones y en particular el día víspera de Corpus que hubo fuerte viento, y marea bastante, ni otros días después, no lo ejecutó por su particulares y porque de público se dice que después, no lo ejecutó por sus particulares y porque de público se dice que está hablado y rogado de personas vecinas de Cádiz donde quieren que entren y salgan los galeones y flotas por lo mucho que interesan a los dichos vecinos de Cádiz y las naciones de que se compone su vecindad, en el defraudar de derechos de todas las mercancías que introducen en el dicho puerto y cargar en dichos galeones y flotas sin registros ni pagar derechos algunos y asimismo en la saca de su plata que traen de retorno que se comercia a los reinos extraños.
Además de esto, a instancia también de Cádiz, se puso el veto por los jefes de galeones, a los pilotos, condestables, artilleros y marinos de Sanlúcar. Y por último, en Cabildo de 19 de abril de 1673 el Sargento Mayor se quejó del descrédito que suponía el no haber entrado en el puerto los galeones, poco antes llegados, a pesar de haber gran ocasión y haber entrado buques de más porte, como la flota de Nueva España, al mando del general don Enrique Enríquez.
No es de extrañar que tales motivos produjesen no solo la decadencia, ya que no la anulación, de la importancia del comercio de nuestra ciudad, sino también la ruina de su puerto de Bonanza antiguamente llamado de Barrameda.
Pedro Barbadillo Delgado

Historia de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda

Antonio Blanco Freijeiro y Ramón Corzo Sánchez: Ager Veneriensis

Un trío de toponimios antiguos – NABRISSA VENERIA, AGER VENERIENSIS Y LUCIS DUBIAE FANUN – revela que la zona marismeña de la desembocadura del Guadalquivir, donde concurrían navegantes, mercaderes y aventureros, se hallaba entonces bajo el patrocinio de la diosa Venus.
Nabrissa veneria corresponde a la actual Lebrija, en el extremo sur de la provincia de Sevilla, el de Ager Veneriensis debe corresponder a la barriada de pescadores de Bonanza, donde apareció el bronce que hace referencia al Ager, y por último el Lucis dubiae fanun debió estar en la península arenosa cubierta de pinos y lentisco, que en los mapas geológicos aparece rodeada de la inmensidad de las marismas inferiores del Guadalquivir - el Lacus Ligustinus de Avieno – y que no es otra cosa sino la prolongación, al otro lado del río del Coto Doñana.
Antonio Blanco Freijeiro y Ramón Corzo Sánchez

La Conquista del Pasado: Monte Algaida, un Santuario púnico en la desembocadura del Guadalquivir