lunes, 14 de enero de 2008

Sanlúcar y los templarios


Parece ser que los templarios estuvieron en Sanlúcar de Barrameda, concretamente en un lugar donde se encontraba el convento de San Jerónimo, del que hoy no encontramos ni una piedra, sólo son nuevas construcciones que han realizado los últimos años.



El más antiguo era el monasterio de jerónimos de Santa María de Barrameda. Se hallaba situado a las afueras de la villa, en un lugar desde el que divisaban todos los barcos que llegaban y salían del puerto del mismo nombre. Fue fundado y edificado hacia 1440 por don Juan de Guzmán, quien poco después recibiría de Juan II el título de duque de Medina Sidonia. Años más tarde, su sucesor, don Enrique de Guzmán reedificaría la iglesia del convento. Ambos, padre e hijo dotaron al convento de bienes raíces y muebles. Por bula de Inocencio VIII, don Enrique obtuvo el patronato del mismo el 24 de julio de 1491. El prior sería elegido por los duques.
Parece ser que el origen de este monasterio se remonta a una antigua ermita que se hallaba en aquel paraje desde finales del siglo XIII. Según Velásquez Gaztelu, historiador del siglo XVIII que nos merece mayor crédito pues trabajó con gran rigor científico, la ermita fue construida por los caballeros templarios que acompañaron a Fernando III y Alfonso X en sus campañas de conquista. Este último monarca concedió permiso a los caballeros del Temple para erigir un hospicio en el lugar de Barrameda que dependiese del monasterio que ellos tenían en Sevilla. Lo cierto es que cuando Guzmán el Bueno recibió la villa de Sanlúcar en señorío en 1297, ya estaban construidos el hospicio y la ermita, en manos de los templarios de Sevilla. La ermita se hallaba dedicada al culto de Santa María de Barrameda, por el nombre de aquel paraje, en el que también nacería el gran puerto de Barrameda.



Sanlúcar de Barrameda a fines de la Edad Media
Antonio Moreno Ollero.
1983
Excma. Diputación Provincial de Cádiz

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