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domingo, 27 de julio de 2025

Algaida 27/07/25

El viernes 7 de abril del año 1905 periódicos como El Siglo Futuro y La Época publicaban que el Alcalde de Sanlúcar de Barrameda, Leopoldo del Prado, había declarado lo que sigue a un periodista:
“Mil doscientos obreros agrícolas, que se encuentran sin trabajo, morirán seguramente de hambre, a faltarles el socorro inmediato que les ha proporcionado las 10.800 pesetas debidas a donativos particulares y que permitido hacer que alternen diversas divisiones en el trabajo”.
Declaraba el alcalde que de ese remanente ya sólo quedaban 400 pesetas y el Ayuntamiento no contaba con ningún recurso, temiendo que aunque lloviera ese mes de abril la crisis del hambre continuaría por no haber labores vitícola en que emplear a los obreros.
Era tal el problema en que se encontraba la ciudad que el alcalde aclaraba que estaba incluso dispuesto a dimitir, si los poderes públicos, según el alcalde conocedores de la situación extrema, no la solucionaban.
Ya en estas declaraciones del alcalde proponía una solución que era dividir la parte municipal del monte de la Algaida en trescientas parcelas de tres aranzadas cada una, que podrían ser repartidas en familias “pobres, honradas y trabajadoras”
Según un análisis que se había hecho en el Laboratorio de Burdeos, las tierras de la zona eran excelentes y además había agua potable en abundancia casi a flor de tierra.
Aclaró el alcalde que el ex ministro Sr. Gasset había prometido autorizar la distribución mediante una ley votada en Cortes, aunque hasta el momento no se había hecho nada, o casi nada.
Aun habría que esperar nueve años, hasta el 11 de abril de 1914 para que la Colonia Monte Algaida fuese una realidad.

sábado, 8 de octubre de 2016

Hemeroteca La Época 8 octubre 1913

El periódico La Época del día 08 de octubre del año 1913 publicaba el artículo que a continuación reproduzco, que hace una buena descripción de cómo era la Colonia Monte Algaida en sus inicios, como ejemplo de colonización, aunque los problemas vendrían un poco más tarde. Artículo bastante laudatorio del Gobierno de la época, pero que sirve como descripción que como era la Colonia Monte Algaida cuando comenzó a poblarse.
La Algaida el día de la inauguración
Es indudable que dos de los principales problemas que afectan en la actualidad a nuestro país son el de la emigración y el de las huelgas.
A contener aquella y a evitar los conflictos obreros que continuamente surgen en todas las poblaciones de España, deben prestar preferente atención los gobernantes, si quieren mantener, tanto el vigor y la energía de la raza, como el natural desarrollo de la riqueza nacional.
Tren de vía estrecha
La emigración sobre todo en algunas provincias, aumenta cada año de modo alarmante; legiones de hombres huyen a lejanas tierras en busca de un bienestar tranquilo, y ante el temor de no poder conseguirlo nunca en el suelo patrio.
El problema de las huelgas va sembrando poco a poco la alarma entre los capitales españoles, y el continuo malestar de la clase obrera hace pensar en la necesidad de estudiar a conciencia estas interesantes cuestiones.
A solucionar en gran parte estos problemas vino la ley de colonización y repoblación interior, presentada a las Cortes en Mayo de 1907 por los señores González Besada y vizconde de Éza ,  ministro de Fomento y director da Agricultura, respectivamente, y aprobada entonces por las Cámaras.
Una de las casas de los colonos
Merced a ella se constituyó en el ministerio de Fomento una Junta central que, desde aquella época, ha venido realizando notables trabajos de colonización y repoblación; pero, por desgracia, es tal la indiferencia con que se miran estos trabajos, que hasta la hora presente ha encontrado el Estado muy escasos auxiliares a una obra tan provechosa para el proletariado en general, y especialmente para los obreros del campo, dándose el caso de que muchos Municipios que cuentan con medios suficientes para haber secundado la labor de la mencionada Junta han permanecido inactivos, cuando, al amparo de la ley del Sr. Besada, han podido fundar colonias agrícolas, que hubiesen hecho disminuir notablemente la emigración y los movimientos huelguistas, desde el momento en que el obrero se convertía en explotador de sus propias tierras y patrono de sí mismo.
Cooperativa
Una honrosa excepción de esos Municipios y un ejemplo evidente, por tanto, de los provechosos resultados de aquella ley lo constituye el Ayuntamiento de la ciudad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, que por iniciativa de su alcalde, Don Leopoldo del Prado, empezó a construir en el año 1909 una pintoresca colonia denominada Algaida, cuyo proyecto redactado por el ingeniero agrónomo don Ángel Torrejón, fue aprobado por la Junta Central y defendido en las Cortes por el ministro Don Bernabé Dávila y el conde de los Andes.
En realidad el señor Prado había pensado ya repetidas veces, antes de la ley de 1907, en la conveniencia de un repartimiento de un terrenos del monte de la Algaida, basándose en la escasa productividad del pinar, en la posibilidad de plantar en aquellos terrenos viñas que diesen buen rendimiento, y en la crisis de carácter agrario social que tantos trastornos producen en aquella comarca.
Excursión organizada a la Algaida
La ley de colonización vino en apoyo de los ideales del alcalde de Sanlúcar, y este, una vez aprobado el proyecto por él aprobado, se dedicó con todo entusiasmo, y en unión del señor Torrejón, a la constitución de la colonia agrícola.
Por fortuna, los resultados obtenidos hasta la fecha han superado a las esperanzas de los propios iniciadores, y hoy está convertido el monte Algaida en un centro de vida, cuya organización digna de atención especial.
No se ha tratado sólo de un simple reparto de terrenos, sino de una completa obra de colonización, en sus aspectos económico, social y agronómico, y de la creación de una población rural, ya bastante numerosa, bajo un régimen social completamente nuevo.
Escuela
De ello han podido convencerse los numerosos excursionistas, pertenecientes a las más distinguidas familias de Jerez de la Frontera, que recientemente hicieron una expedición a la nueva colonia, invitados por el señor Torrejón.
Los expedicionarios fueron en coche hasta el pueblo de Bonanza, y desde allí se trasladaron a la Algaida en un ferrocarril de vía estrecha, que es el que utilizan los colonos para el transporte de la arena y de sus mercancías.
Sólo diez minutos tardó el tren en llegar a la Algaida, en cuyos comienzos, a la derecha de la vía, se levanta la primera casa, que sirve de alojamiento a un colono y su familia.
Frente a este edificio se halla el taller de serrería del contratista de les pinares, y junto a un pequeño montículo, un Observatorio meteorológico, con un material completo de aparatos de precisión.
Apeadero del tren de vía estrecha
Ya entrando en la colonia, se encuentran las demás casas, construidas todas con arreglo a los mismos planos, y en cada una de las cuales vive tan sólo un colono con  familia. Estas casas, de construcción sólida, están hechas con cemento armado, y constan de dos cuerpos de edificio entre los cuales ha y un patío descubierto.
El edificio do la derecha tiene dos habitaciones una cocina de construcción moderna y un cuarto destinado a herramientas. El de la izquierda consta de un comedor espacioso y dos alcobas perfectamente ventiladas. El retrete, con inodoro, se halla muy bien acondicionado, en un extremo del patio. Todas las ventanas están defendidas contra los mosquitos por tupidas telas metálicas.
Frente a la casa de cada colono se extiende el terreno que se le ha cedido para su explotación, cuyo suelo es arenoso-silíceo, perfectamente permeable, siendo curioso observar que en unas tierras formadas como aquéllas, por extensos arenales, se desarrolla una espléndida vegetación, hasta el punto de haber llamado la atención á infinidad de extranjeros.
Cantina
Claro está que ello es debido al esfuerzo verdad del agricultor, que como trabaja en su propio suelo y halla en los rendimientos que éste le da la felicidad a que aspira, no abandona su labor en todo el día, habiendo épocas en que se ve a altas horas de la noche trabajando, con la seguridad del hombre feliz que tiene la evidencia de recoger el fruto íntegro de su trabajo.
En la actualidad ocupa la colonia 462 hectáreas de tierra, de las 1.191 que consta el monte. Hasta ahora está poblada por 60 familias, cuyos respectivos jefes son propietarios de dos hectáreas, que dedican al cultivo del navazo y a la plantación de la viña.
Cultivo de los navazos
Cuando la colonia esté terminada, el número de colonos ascenderá a 250.
En el centro de ella hay dos parcelas destinadas al emplazamiento de los siguientes edificios comunales: capilla, administración y casa del administrador de la colonia, botiquín y casa del médico, despacho de  la Cooperativa en la cual está la casa del guarda del almacén y dependientes del almacén de semillas y abono y de mostos y vinos, molino y panadería. Escuelas de niños y niñas y casas para los maestros; extendiéndose, en l centro de todas estas construcciones un hermoso jardín de más superficie de más de una hectárea.
Observatorio
El despacho de la Cooperativa, las Escuelas un depósito, ya están terminados y funcionando.
Otro edificio que también será construido en breve es el destinado a Sala de Juntas de los colonos, que se utilizará también para espectáculos y recreos, y en el que un personal técnico dará frecuentemente conferencias a los colonos sobre vida social y agricultura, de carácter eminentemente práctico.
Se han construido además en la entrada de la colonia, frente al Observatorio, la casa del guarda mayor, un taller de  cerrajería y el depósito de la máquina y las vagonetas del ferrocarril de vía estrecha antes citado, que mantiene en constante relación a unos colonos con otros; y a estos con el pueblo de Bonanza, ya en la falda del monte.
Cultivo de la seda
Pero los beneficios que disfrutan los colonos de la Algaida no se reducen sólo a la vivienda ni a las parcelas de terreno que les proporcionan los medios de sustento para sí y su familia, sino que cuentan, como antes dijimos, con una Cooperativa y unas Escuelas.
La primera es un verdadero modelo en su clase, como órgano intermediario y educativo de los colonos en sus necesidades de crédito, ahorro, seguro, compra, venta y mejora cultural; pues les proporciona las ventajas morales y económicas de la ayuda recíproca y de la unión de esfuerzos para el bien común.
Consta de una tienda perfectamente surtida, a la que acuden los colonos a hacer sus compras, y en la que obtienen, además de grandes ventajas en los precios, la garantía de la buena calidad de los artículos y del peso exacto de la mercancía.
Las Escuelas disponen de material pedagógico moderno y de mobiliario cómodo y sencillo, modelo alemán, construido en las carpinterías de la colonia.
Casa del guarda y otras dependencias
El edificio escuela está rodeado por un espeso bosque de pinos.
No hay que decir que el entusiasmo de las familias que hasta ahora viven en la colonia es mayor cada vez, en vista del resultado económico que obtienen. Muchas de ellas, que fueron admitidas estando en la mayor miseria, han recogida ya dos o tres cosechas, y viven ahora en plena felicidad, después de haber pagado todas sus deudas, y habiendo adquirido algún ganado y unas cuantas aves.
¿Serían capares estos colonos ahora de pensar en emigraciones o en huelgas?. Claro está que no.
¿No podría imitarse el ejemplo dado por el Municipio de Sanlúcar en otros puntos de España?.
Depósito y taller de la locomotora
La colonia del monte Algaida representa las excelencias evidentes de de la ley del señor González Besada. Los estadistas, gobernantes y sociólogos que se preocupen por los intereses materiales del país, debieran suspender por unos días sus tareas para acudir a las arenas de la Algaida, y al contemplar la ciudad perfectamente alineada, que en estériles dunas está formándose; al escuchar a sus dichosos pobladores y al estudiar el régimen  social cooperativo que les asocia, podrían, sin duda, hacer una buena obra a España, y quién sabe a evitar por completo el triste espectáculo que ofrecen esos buques cargados de emigrantes, que atraviesan constantemente los mares hacia tierras lejanas.


jueves, 4 de agosto de 2016

Hemeroteca: ABC 4 de agosto 1973

Ya saben que en verano los periódicos suelen andar escasos de noticias, con lo cual aparecen las llamadas serpientes de verano. Era el año 1973, concretamente el día 4 de agosto y el periódico ABC publicaba la siguiente noticia, de la cual creo que nunca más se supo, o por lo menos yo no he encontrado nada.
"¿Petróleo en Sanlúcar de Barrameda?
Un vecino del barrio de Monte Algaida, en Sanlúcar de Barrameda, ha manifestado esta mañana en el Ayuntamiento de la localidad que cuando efectuaba sondeos en un terreno del término municipal para practicar un pozo de agua le saltó repentinamente un chorro de líquido negro y grasiento, que ardió con llama amarillenta al acercar una cerilla.
El protagonista del hecho es don Francisco Quintero Fernández, quien se hallaba trabajando en terrenos propiedad de don Manuel Romero Rodríguez, dentro de la colonia Monte Algaida. Ha dicho también que próximamente recogerá una muestra del líquido en cuestión, para que sea analizada técnicamente."


miércoles, 8 de junio de 2016

Los pinares de Sanlúcar

El año 1995, Jesús Campos Delgado y Concepción Camarero Bullón, publicaron el libro Sanlúcar de Barrameda según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, de 1752, del que transcribo unas frases dedicadas a los pinares existentes en la ciudad en esa época:
Los espacios arbolados que se inspeccionaron y la cuenta de sus árboles fueron los siguientes:
Pinar de la Algaida, de 1 por 0,5 leguas, distante de la ciudad ½ y ½ cuarto de legua de mar, aparece con 36.500 pinos nuevos, de los cuales los peritos consideran que 20.000 no tienen “ninguna utilidad para la construcción de bageles por haber cortado la guía principal y haber producido los troncos a seis y ocho pinos”. Da cuenta el informe de existir en el pinar tres “pozos manantes”.
El Pinar de Barrameda, propiedad de la Casa de Medina Sidonia, resulta ser la joya, con 365.000 pinos, todos nuevos salvo 1.200 crecidos. Le atribuyen una superficie de 536 aranzadas, de las cuales 300 estaban pobladas.
El pinar de Pastrana (de los herederos de don Simón Pastrana) cuenta con 2.700 pinos nuevos en 9 aranzadas.
El pinar del Espíritu Santo, junto al fuerte, 96.000 pinos también nuevos, repartidos en 80 aranzadas del total de 104 en que estiman su superficie.

lunes, 23 de mayo de 2016

Hemeroteca: La Época 23 de mayo 1909

El periódico La Época del día 23 de mayo de 1909, publicaba la siguiente noticia sobre la Colonia Monte Algaida que transcribo a continuación:

EL CULTIVO DE LOS NAVAZOS
La colonización del monte Algaida
Guando el ministro de Fomento estuvo en Jerez  para visitar las obras del pantano del Guadalcacín hizo una visita en extremo interesante a la Granja agrícola, establecimiento por más de un concepto notable, y en el que, tanto el Sr. Sánchez Guerra como sus acompañantes, tuvieron ocasión de examinar los planos y Memoria de la colonización del monte Algaida, ilustrando el examen de proyecto tan beneficioso las explicaciones del ingeniero D. Ángel de Torrejón, autor de los estudios y trabajos preparatorios.
La colonización del monte Algaida, a la que presentaron desde un principio resuelto apoyo el actual alcalde de Sanlúcar de Barrameda, D. Leopoldo del Prado, y los diputados señores conde de los Andes y marqués de Mochales, responde, y se halla incluida, en la ley de colonización interior, llevada las Cortes por el Sr. González Besada, siendo ministro de de Fomento.
En ella encontrarán pan y trabajo muchas familias obreras que hoy tienen que entregar su existencia a los azares de la emigración, mientras los grandes terratenientes aprenderán las grandes ventajas que pueden obtenerse cultivando sus extensos predios con arreglo a este nuevo sistema.
Ingeniero Agrícola Ángel Torrejón
La composición del monte Algaida, terrenos en su mayoría abandonados por el mar, es de arena pura y por consiguiente, parecería una locura pretender hacer en ellos cualquier cultivo agrario. Pero hay una faja de terreno en la playa de Sanlúcar, prolongándose hasta Chipiona, cuya composición química es exactamente la misma, arena pura, y en la que desde más de un siglo viene haciéndose un cultivo intensivo de regadío. Se trata del llamado cultivo de los navazos, formando huertas en la arena, en las que se dan hasta tres cosechas anuales.
¿Cómo se realiza este milagro? El ingeniero señor Torrejón, autor del proyecto de colonización de  monte Algaida, lo explica satisfactoriamente en la Memoria - estudio del proyecto.
Debajo do esas arenas, y a muy poca profundidad hay aguas subterráneas, y siendo el suelo muy permeable, llegan por capilaridad a humedecer las raíces de las plantas; la abundancia de los abonos, predominando los animales, las labores incesante del cultivador, y la benignidad del clima, son los demás elementos que convierten las áridas playas en frondosas  huertas.
Pues esto, ni más ni menos, es lo que va a hacer en el monte Algaida, dedicando al cultivo de la vid aquellas zonas de terreno en que la capa de agua subterránea se halle a profundidad conveniente.
El actual cultivo de los navazos produce por hectárea unas 4.000 pesetas; los gastos de explotación se calculan en 2.000, quedando otras 2.000 para el  navacero, en su doble personalidad de jornalero y cultivador. Con esta cantidad se calcula que puede vivir la familia de un jornalero en Sanlúcar;  pero es colono de Monte Algaida, estos ingresos aumentarán; pues no tendrán que pagar contribución, aumentándose sus ingresos en 300 pesetas anuales.
Calculando de este modo, el producto bruto de la colonia será de un millón de pesetas, en el caso que el cultivo sea por completo de navazos;  si se mezcla con el de la vid, por la circunstancia anual dicha, será de 750.000 pesetas. De todos modos los colonos, con sus familias, encontrarán allí  sus medios de vida.
El monte La Algaida pertenece a los propios de Sanlúcar de Barrameda, de cuya población dista unos cuatro kilómetros, y poco más de uno de la estación del ferrocarril y del muelle de Bonanza con lo que la extracción de los productos de la colonia tendrá grandes facilidades.
De las 4.192 hectáreas que mide el monte, se dedicarán para la explotación de la colonia 462, dividiéndolas en 250 lotes para los cultivos, y las demás para el campo de experiencias, viveros de vides americanas, monte pinar de la Cooperativa de colonos y construcciones.
La zona de cultivo está proyectada en el sentido longitudinal del monte y su parte más próxima a Bonanza. Alrededor de ella quedará, de aprovechamiento comunal, un pinar hoy existente, con lo que se atiende a la repoblación forestal, y se resguarda la zona cultivable de los vientos que pudieran perjudicarla.
El vivero de vides americanas, propiedad actualmente del Ayuntamiento de Sanlúcar, pasará a poder de la colonia, estableciendo ésta un campo de experimentación agrícola, dependiente de Jerez.
En cuanto a las edificaciones, cada lote de terreno tendrá una modesta vivienda para el colono, semejante a las barracas de las huertas de Valencia y Murcia.
Las edificaciones comunales en el centro la zona de cultivo serán: un amplio edificio con un gran patio y las dependencias correspondientes a una importante explotación agrícola, capilla, casa del director de la colonia, almacén y despacho para las ventas de una Cooperativa, almacén de los productos y primeras materias, vivienda para el personal, médico, botiquín, Escuelas de niños y niñas, con casa para los maestros, etc.
La simple exposición de los anteriores datos demuestra la gran importancia de este proyecto que han dado su concurso más decidido y la iniciativa otros: el Sr. González Besada, como autor de la ley de colonización, y los Sres. Sánchez Guerra y Prado y Torrejón.

sábado, 4 de julio de 2015

El Cosario y el Costero

Un amigo que nació en la Colonia, y luego estuvo trabajando en el Campo Jerez, me cuenta la historia del Cosario y el Costero:
El Cosario era un camión que varios días a la semana iba a la Colonia para recoger y llevar los productos del campo al mercado “palenque” de Jerez. Iba por todos los campos recogiendo lo que cada uno podía llevar, una o dos cajas de papas, unas lechugas, cebollas u otros productos. Al siguiente viaje le traía el dinero de la venta de esos productos.
El Costero era un carro que iba a los campos de Jerez a llevar los productos y comidas le daban para las personas que estaban trabajando y se tenían que quedar a dormir en el mismo campo. El Costero tenía la oficina en la calle de la Plata, esquina con Calzada de la Infanta, donde hoy se encuentra el bar “Las mil pesetas”, y allí los familiares podían llevar todas aquellas cosas que querían que le llevaran a sus familiares.
Me cuenta que era el carro de la ilusión, porque todos esperaban la llegada con algunos productos para poder comer, pero también el de la desilusión cuando la familia no le había podido mandar absolutamente nada, que eran muchas veces, porque en los años veinte, treinta y cuarenta, la situación no estaba para ningún estipendio.

La foto que acompaña la entrada la encontré en Internet, y en ella decía que se corresponde al año 1927. Sólo la he restaurado un poquillo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Hemeroteca: Mundo Gráfico 22 de abril 1914

El día 22 de abril del año 1914 publicaba la revista Mundo Gráfico, el siguiente reportaje sobre la inauguración de la Algaida, que transcribo y al cual pertenecen las fotos que lo acompañan:

“El día 11 del actual inauguró el Presidente del Congreso, señor González Besada, la colonia agrícola establecida en el monte Algaida. El acto revistió gran solemnidad y estuvo animadísimo, a lo que contribuyó el vecindario de la demarcación, para el que representa esta obra una verdadera riqueza y un progreso evidente, puesto que significa el nacimiento de una población rural de 1.200 almas, bajo un régimen completamente nuevo.
Los terrenos de la colonia, antes incultos, dan actualmente una producción considerable, como se deduce de estos datos: un navazo de hectárea cuyo coste ha sido de 2.500 pesetas, produjo, de Mayo a Diciembre, frutos por valor de 4.310. Se han construido hasta la fecha 27 casas, que albergan a unas 70 familias, un edificio para escuela de niñas y niños y dos para almacenes de la Sociedad Cooperativa y están proyectadas, además de otras muchas casas para vivienda, varios edificios comunales.
Con el apoyo oficial, que seguramente no ha de faltarle a esta hermosa obra, el monte Algaida será en plazo breve una colonia productiva, en la que obtendrán el pan numerosas familias humildes”.
El Sr. González Besada, acompañado del Sr. Prado y de los ingenieros Sres. Torrejón, Alcaraz y Loma, dirigiéndose al monte Algaida para inaugurar la Colonia Agrícola.
El Ingeniero Sr. Torrejón explicando al Sr. González Besada los trabajos efectuados para la formación de un navazo, en la nueva Colonia agrícola de Monte Algaida.
Un tren de invitados dirigiéndose al monte Algaida, donde se inauguró la Colonia bajo la presidencia del Sr. González Besada, el día 11 del actual.

jueves, 23 de abril de 2015

Hemeroteca: La Época, 8 octubre 1913

El periódico La Época publicaba el día 8 de octubre del año 1913 el artículo que transcribo sobre la Colonia Monte Algaida, porque me parece bastante interesante para conocer algunos detalles de la misma:

La Colonia del Monte Algaida
Las ventajas de la ley de colonización.- Ejemplo digno de imitarse.- Una excursión a la colonia.- Régimen social cooperativo.
 Es indudable que dos de los principales problemas que afectan en la actualidad a nuestro país son el de la emigración y el de las huelgas.
A contener aquella y a evitar los conflictos obreros que continuamente surgen en todas las poblaciones de España, deben prestar preferente atención los gobernantes si quieren mantener, tanto el vigor y la energía de la raza, como el natural desarrollo de la riqueza nacional.
La emigración, sobre todo en algunas provincias, aumenta cada año de modo alarmante legiones de hombres huyen a lejanas tierras en busca de un bienestar tranquilo y ante el temor de no poder conseguir nunca en el suelo patrio.
El problema de las huelgas va sembrando poco a poco la alarma entre los capitales españoles, y el continuo malestar de la clase obrera hace pensar en la necesidad de estudiar a conciencia estas interesantes cuestiones.
A solucionar en gran parte estos problemas vino la ley de colonización y repoblación interior, presentada a las Cortes en Mayo de 1907 por los señores González Besada y vizconde de Eza ministro de Fomento y director de Agricultura, respectivamente y aprobada entonces por las Cámaras.
Merced a ella se constituyó en el ministerio de Fomento una Junta central que, desde aquella época, ha venido realizando notables trabajos de colonización y repoblación; pero por desgracia, es tal la indiferencia con que se miran estos trabajos, que hasta la hora presente ha encontrado el Estado muy escasos auxiliares a una obra tan provechosa para el proletariado en general y especialmente para los obreros del campo, dándose el caso de que muchos Municipios que cuentan con medios suficientes para haber secundado la labor de la mencionada Junta han permanecido inactivos, cuando, al amparo de la ley del Sr. Besada, han podido funda colonias agrícolas, que hubiesen hecho disminuir notablemente la emigración y los movimientos huelguistas, desde el momento que el obrero se convertiría en explotador de sus propias tierras y patrono de si mismo.
Una honrosa excepción de esos Municipios y un ejemplo evidente, por tanto, de los provechosos resultados de aquella ley lo constituye el Ayuntamiento de la ciudad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, que por iniciativa de su alcalde, D. Leopoldo del Prado, empezó a constituir el año 1909 una pintoresca colonia, denominada La Algaida, cuyo proyecto, redactado por el ingeniero agrónomo D. Ángel Torrejón, fue aprobado por la Junta central y defendido en las Cortes por el ex ministro D. Bernabe Davila y el conde de los Andes.
En realidad el Sr. Castro había pensado ya repetidas veces, antes de la ley de 1907, en la conveniencia de un repartimiento de los terrenos del monte de la Algaida, basándose en la escasa productividad del pinar, en la posibilidad de plantar en aquellos terrenos viñas que diesen buen rendimiento, y en la crisis de carácter agrario social que tantos trastornos produce en aquella comarca.
La ley de colonización vino en apoyo de los ideales del alcalde de Sanlúcar, y este una vez aprobado el proyecto por él presentado, se dedicó con todo entusiasmo, y en unión del Sr. Torrejón, a la construcción de la colonia agrícola.
Por fortuna, los resultados obtenidos hasta la fecha han superado a las esperanzas de los propios iniciadores, y hoy está convertido el monte Algaida en un centro de vida, cuya organización es digna de atención especial.
No se ha tratado sólo de un simple reparto de terrenos, sino de una completa obra de colonización, en sus aspectos económico, social y agronómico, y de la creación de una población rural, ya bastante numerosa, bajo un régimen social completamente nuevo.
De ello han podido convencerme los numerosos excursionistas, pertenecientes a las más distinguidas familias de Jerez de la Frontera, que recientemente hicieron una expedición a la nueva colonia, invitados por el Sr. Torrejón.
Los expedicionarios fueron en coches hasta el pueblo de Bonanza, y desde ahí se trasladaron a la Algaida en un ferrocarril de vía estrecha, que es el que utilizan los colonos para el transporte de la arena y de sus mercancías.
Sólo diez minutos tardó el tren en llegar a la Algaida, en cuyos comienzos, a la derecha de la vía, se levanta la primera casa que sirve de alojamiento a un colono y su familia.
Frente a este edificio se halla el taller de serrería del contratita de los pinares, y junto a un pequeño montículo, un Observatorio Meteorológico, con un material completo de aparatos de precisión.
Ya entrando en la colonia, se encuentra las demás casas, construidas todas con arreglo a los mismos planos, y en cada una de las cuales vive tan sólo un colono con su familia. Estas casas, de construcción sólida, están hechas con cemento armado, y constan de dos cuerpos de edificio, entre los cuales hay un patio descubierto.
El edificio de la derecha tiene dos habitaciones, una cocina de construcción moderna y un cuarto destinado a herramientas. El de la izquierda consta de un comedor espacioso y dos alcobas perfectamente ventiladas. El retrete, con inodoro, se halla muy bien acondicionado, en un extremo del patio. Todas las ventanas están defendidas contra los mosquitos por tupidas telas metálicas.
Frente a la casa de cada colono se extiende el terreno que se le ha cedido para su explotación, cuyo ----- es arenoso-siliceo perfectamente permeable, siendo curioso observar que en unas tierras formadas como aquellas, por extensos arenales, se desarroya una espléndida vegetación, hasta el punto de haber llamado la atención a infinidad de extranjeros.
Claro está que ello es debido al esfuerzo verdad del agricultor, que como trabaja en su propio suelo y halla en los rendimientos que este le da la facilidad a que aspira, no abandona su labor en todo el día, habiendo épocas en que se le ve a altas horas de la noche trabajando, con la seguridad del hombre feliz que tiene la evidencia de recoger el ---- integro de su trabajo.
En la actualidad ocupa la colonia 162 hectáreas de tierra, de las 1.191 de que consta el monte hasta ahora está poblada por 60 familias, cuyos respectivos jefes son propietarios de dos hectáreas, que dedican al cultivo del navazo y a la plantación de la viña.
Cuando la colonia esté terminada, el número de colonos ascenderá a 250.
En el centro de ella hay dos parcelas destinadas al emplazamiento de los siguientes edificios comunales, capilla, administración y casa del administrador de la colonia, botiquín y casa del médico, despacho de la Cooperativa, del guarda, almacén y dependencias almacenes de semillas y abonos y de mostos y vinos, molino y panadería. Escuelas de niños y niñas y casas para los maestros; extendiéndose, en el centro de todas estas construcciones un hermoso jardín de superficie de más de una hectárea.
El despacho de la Cooperativa, las Escuelas y un depósito ya están terminados y funcionando.
Otro edificio que también será construido en breve es el destinado a Sala de Junta de los colonos, que se utilizará también para espectáculos y recreos, y en el que un personal técnico dará frecuentemente conferencias a los colonos sobre vida social y agrícola de carácter eminentemente práctico.
Se ha construido además en la entrada de la colonia, frente al Observatorio, la casa del guarda mayor, un taller de cerrajería y el depósito de la máquina y las vagonetas del ferrocarril de vías estrecha antes citado, que mantiene en constante relación a unos colonos con otros y a estos con el pueblo de Bonanza, ya en la falda del monte.
Pero los beneficios que disfrutan los colonos de la Algaida no se reducen sólo a la vivienda ni a las parcelas de terreno que les proporcionan los medios de sustento para si y su familia, sino que cuentan, como antes decimos con una Cooperativa y unas Escuelas.
La primera es un verdadero modelo en su clase, como órgano intermediario y educativo de los colonos en sus necesidades de crédito, ahorro, seguro, compra, venta y mejora cultural; pues les proporciona las ventajas morales y económicas de la ayuda reciproca y de la unión de esfuerzos para el bien común.
Consta de una tienda perfectamente surtida, a la que acuden los colonos a hacer sus compras, y en la que obtienen, además de grandes ventajas en los precios, la garantía de la buena calidad de los artículos y el peso exacto de la mercancía.
Las Escuelas disponen de material pedagógico moderno y mobiliario cómodo y sencillo, modelo alemán, construido en las carpinterías de la colonia.
El edificio escuela está rodeado por un espeso bosque de pinos.
No hay que decir que el entusiasmo de las familias que hasta ahora viven en la colonia es mayor cada vez en vista del resultado económico que obtienen. Muchas de ellas, que fueron admitidas estando en la mayor miseria, han recogido ya dos o tres cosechas, y viven ahora en plena felicidad, después de haber pagado todas sus deudas, y habiendo adquirido algún ganado y unas cuantas aves.
¿Serían capaces estos colonos ahora de pensar en emigraciones o en huelgas?. Claro está que no.
¿No podría imitarse el ejemplo dado por Municipio de Sanlúcar en otros puntos de España?.

La colonia del monte Algaida representa las excelencias evidentes de la ley del Sr. González Besada. Los estadistas, gobernantes y sociólogos que se preocupen por los intereses materiales del país, debieran suspender por unos días sus tareas para acudir a las arenas de la Algaida, y al contemplar la ciudad perfectamente alineada, que en estériles dunas está formándose, al escuchar a sus dichosos pobladores y al estudiar el régimen social cooperativo que les asocia, podrían sin duda hacer una buena obra a España, y quién sabe si evitar por completo el triste espectáculo que ofrecen esos buques cargados de emigrantes, que atraviesan constantemente los mares hacia tierras lejanas…

lunes, 20 de abril de 2015

Colonia Monte Algaida: Resumen Año 1907

Aunque existen noticias anteriores en los periódicos, en 1907 comienzan a aparecer las primeras relacionadas con la creación de la Colonia Monte Algaida, por la que llevaban ya unos años luchando y peleando autoridades locales y muchos de los obreros que en ese momento se encontraban en bastante mala situación y que veían en este proyecto una forma de salir de la crisis.
Así, en los últimos días de febrero de este año el Diario Oficial de Avisos de Madrid, y a continuación varios periódicos de la época, como El Día, La Época o Madrid Científico, se hacían eco de que la Dirección General de Agricultura, Industria y comercio, del ministerio de Fomento, la subasta para la adjudicación de los productos correspondientes al primer periodo de los proyectos de Ordenación de los montes Pinar de Algaida, de los propios de Sanlúcar de Barrameda, admitiéndose proposiciones hasta el día 22 de marzo de ese mismo año, ya que se había publicado en la Gaceta del día 25 de febrero.
Mientras, el 6 marzo, el periódico El Imparcial escribía que el “tiempo seco y caluroso preocupa hondamente a los braceros y a los propietarios agrícolas. De no llover prontamente, la cosecha del año actual se perderá como la del anterior. La miseria de la región será en tal caso inusitado y de trascendencia incalculable”.
Escribía también el diario que el reparto de “500 parcelas de terreno de la Algaida, a otras tantas familias pobres, según el proyecto del alcalde actual, conjuraría el probablemente próximo e inevitable conflicto”.
Y afirmaba que ya el expediente del proyecto se encontraba bastante adelantado y “es hoy la única esperanza de los obreros”.

miércoles, 23 de abril de 2014

Algaida: La visita del ministro

Rafael Gasset
Era el año 1906, y la situación en Sanlúcar de Barrameda por aquellas fechas era desastrosa y de ello nos podemos dar cuenta si echamos una miradita a la hemeroteca de la época, donde nos hablan de como los obreros y viticultores estaban en las últimas, siendo la noticia que numerosos obreros del campo, se encontraban situados en plazas y calles, pidiendo limosna.
A primeros de ese año se anuncia que vendrá a Sanlúcar, haciendo una visita a la zona el ministro de Fomento, Rafael Gasset,  que llega a Sanlúcar de Barrameda el día 16 de febrero sobre las diez de la mañana en el tren procedente de Jerez.
En la estación esperaban al ministro el ingeniero de las obras del puerto de Sevilla, el presidente de las obras del puerto y el presidente de la Cámara agrícola de Sevilla.
A pesar de que todos esperaban y que el alcalde de la ciudad lo invitó a que visitara la Algaida, pronto se vio claro que el ministro no venía para nada relacionado con la ciudad.
El ministro se dirigió directamente para Bonanza, para el embarcadero, y allí numerosos obreros y viticultores también le pidieron que realizase una inspección personal de la Algaida,  para pedirle el reparto de los terrenos laborables, ya que la situación en la ciudad era agobiante y este reparto podría paliar un poco la situación, aunque el ministro no accedió a ello, explicando que tenía que emprender regreso inmediato a Sevilla, contestando que tenía la intención de ocuparse de ese asunto al llegar a Madrid, y que enviaría un ingeniero para estudiar sobre el terreno lo que el alcalde y los sanluqueños le pedían.
Lo que si entregaron al ministro fue un manifiesto de todas las representaciones de los trabajadores agrícolas y de la población en general, que entre otras cosas decía: “El ministro de Fomento, excelentísimo Sr. D. Rafael Gasset, llega hoy. Viene convencido de la necesidad de levantar a Sanlúcar de la postración presente y decidido, por tanto, a otorgarle la protección del Estado en la justa medida de su desamparo. Iremos pues, a recibir al ministro todos, sin exclusión y lo escoltaremos fasta el monte Algaida, donde la fertilidad del suelo le hará entender, mejor que nuestras palabras, la sinrazón de tenerlo inculto por más tiempo, cuando millares de brazos se cruzan por falta de lugar donde emplearlos con provecho.
Amigos, vivan la unión, el orden y el trabajo.
Esperase que el ministro autorice la deseada distribución de los predios, que sin gasto alguno para los presupuestos del Estado, solucionaría la crisis agraria.”
En Bonanza el ministro embarcó en el Giralda, un remolcador de obras del puerto, dirigiéndose de regreso a Sevilla, con lo que se comprende que lo que pretendía era ver las obras que entonces se estaban haciendo y se iban a continuar en el río.
Aunque todavía faltaba un año, 30 de agosto de 1907, para que se aprobase la Ley de Colonización y Repoblación interior y ocho más hasta que fuese inaugurada la Colonia Monte Algaida esta no es la primera vez que se cita el reparto de los terrenos del monte Algaida, para dar trabajo a los obreros de Sanlúcar de Barrameda.

domingo, 23 de marzo de 2014

La Algaida (II)

Manuel Godoy
Para agradecer todo lo que había hecho por la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, el Ayuntamiento, a propuesta de la Sociedad sanluqueña de Amigos del País, tuvo la idea de nombrar a Manuel Godoy como Regidor Perpetuo de la ciudad.
El acto de nombramiento se celebró el día 26 de octubre de 1803, y con ese motivo llegó a Sanlúcar el Comisionado por Godoy, Francisco Amorós, que era del Consejo de su Majestad, para tomar en nombre del Príncipe de la Paz del oficio de Regidor Perpetuo. El comisionado en esta ocasión venía acompañado de su esposa, que era sanluqueña.
Con motivo del nombramiento, en la ciudad hubo una serie de actos como fueron una función teatral, se corrieron novillos, el Ayuntamiento repartió una comida a los presos que se encontraban en la cárcel, y otras actividades.
Entre esos actos el día 28 de octubre de 1803 se realiza una plantación de pinos piñoneros en la Algaida, llegándose a sembrar setenta aranzadas de pinar que recibió el nombre de Monte de la Paz, aunque muy pronto se olvidarían este nombre.
El motivo de la siembra era celebrar y perpetuar el gran acontecimiento del nombramiento de Godoy, con la intención de que el lugar sirviese de solaz y recreo para las futuras generaciones de sanluqueños.
Francisco Amorós
Narciso Climent Buzón, en su libro Los Pueblos de la Provincia de Cádiz – Sanlúcar de Barrameda, hace la siguiente descripción de lo sucedido ese día en la Algaida: Esta nueva plantación se hace ahora con una gran solemnidad; los hacendados ponen a la disposición del proyecto sus capataces y peones, y así el 28 de noviembre se congregan en el ayuntamiento 22 terratenientes, con sus respectivas cuadrillas, y se organiza una solemne comitiva hasta el lugar designado; los capataces portan banderas de los más diversos colores en esta marcha, en la que se encontraban jueces, regidores, el vicario, el alcalde mayor, numerosos caballeros, una banda militar y que la cerraba el Comisionado, escoltado por unos jinetes. El pueblo acompañó a la comitiva con vivas y aplausos en su caminar hacia el sitio de La Algaida, demarcado por el ingeniero mayor, D. José Huet, en 22 fajas paralelas, correspondientes al espacio a sembrar que tocaba a cada una de las cuadrillas. Puso manos a la obra el escuadrón de 400 hombres, y el propio Comisionado sembró simbólicamente un número de piñones igual al de los años que contaba Godoy, haciendo encargo al regidor y al juez consular de que, en lo sucesivo, añadiesen uno más cada año, en memoria del que había sido nombrado nuevo regidor de la ciudad. De esta manera, quedaron sembradas unas 70 aranzadas de tierra.

domingo, 21 de agosto de 2011

Inauguración de la La Algaida

Era el día 11 de abril del año 1914 y sobre las tres de la tarde partía la comitiva desde Sanlúcar de Barrameda hasta Bonanza donde se montaron en el tren de vía estrecha que les llevó hasta la Colonia Monte Algaida, entre ellos llegado desde Madrid el presidente del Congreso, Augusto González Besada; que antes había sido Ministro de Fomento y promotor de la Ley de Colonización. Así mismo en el acto de inauguración de la Colonia Monte Algaida, estaban presentes, entre otros, el Alcalde de la ciudad Ramón Soto Díaz, el propulsor del proyecto, Leopoldo del Prado y el Ingeniero Agrónomo al que fue encomendado el proyecto, Ángel de Torrejón y Boneta.


 

 En la fotografía se puede ver la comitiva montada en el tren de vía estrecha que les llevaría hasta la Colonia Monte Algaida, que como podemos apreciar era de tracción animal, que iba tirado por un mulo.


En esta otra fotografía la llegada de la comitiva en el tren a la Colonia y el recibimiento de los colonos que estaban en el lugar esperándoles.


En esta fotografía, el Ingeniero Agrónomo Ángel de Torrejón, explica los trabajos realizados para la formación de uno de los navazos de la Algaida.