lunes, 23 de mayo de 2016

La Época: El cultivo de los Navazos

El periódico La Época del día 23 de mayo de 1909, publicaba la siguiente noticia sobre la Colonia Monte Algaida que transcribo a continuación:

EL CULTIVO DE LOS NAVAZOS
La colonización del monte Algaida
Guando el ministro de Fomento estuvo en Jerez  para visitar las obras del pantano del Guadalcacín hizo una visita en extremo interesante a la Granja agrícola, establecimiento por más de un concepto notable, y en el que, tanto el Sr. Sánchez Guerra como sus acompañantes, tuvieron ocasión de examinar los planos y Memoria de la colonización del monte Algaida, ilustrando el examen de proyecto tan beneficioso las explicaciones del ingeniero D. Ángel de Torrejón, autor de los estudios y trabajos preparatorios.
La colonización del monte Algaida, a la que presentaron desde un principio resuelto apoyo el actual alcalde de Sanlúcar de Barrameda, D. Leopoldo del Prado, y los diputados señores conde de los Andes y marqués de Mochales, responde, y se halla incluida, en la ley de colonización interior, llevada las Cortes por el Sr. González Besada, siendo ministro de de Fomento.
En ella encontrarán pan y trabajo muchas familias obreras que hoy tienen que entregar su existencia a los azares de la emigración, mientras los grandes terratenientes aprenderán las grandes ventajas que pueden obtenerse cultivando sus extensos predios con arreglo a este nuevo sistema.
Ingeniero Agrícola Ángel Torrejón
La composición del monte Algaida, terrenos en su mayoría abandonados por el mar, es de arena pura y por consiguiente, parecería una locura pretender hacer en ellos cualquier cultivo agrario. Pero hay una faja de terreno en la playa de Sanlúcar, prolongándose hasta Chipiona, cuya composición química es exactamente la misma, arena pura, y en la que desde más de un siglo viene haciéndose un cultivo intensivo de regadío. Se trata del llamado cultivo de los navazos, formando huertas en la arena, en las que se dan hasta tres cosechas anuales.
¿Cómo se realiza este milagro? El ingeniero señor Torrejón, autor del proyecto de colonización de  monte Algaida, lo explica satisfactoriamente en la Memoria - estudio del proyecto.
Debajo do esas arenas, y a muy poca profundidad hay aguas subterráneas, y siendo el suelo muy permeable, llegan por capilaridad a humedecer las raíces de las plantas; la abundancia de los abonos, predominando los animales, las labores incesante del cultivador, y la benignidad del clima, son los demás elementos que convierten las áridas playas en frondosas  huertas.
Pues esto, ni más ni menos, es lo que va a hacer en el monte Algaida, dedicando al cultivo de la vid aquellas zonas de terreno en que la capa de agua subterránea se halle a profundidad conveniente.
El actual cultivo de los navazos produce por hectárea unas 4.000 pesetas; los gastos de explotación se calculan en 2.000, quedando otras 2.000 para el  navacero, en su doble personalidad de jornalero y cultivador. Con esta cantidad se calcula que puede vivir la familia de un jornalero en Sanlúcar;  pero es colono de Monte Algaida, estos ingresos aumentarán; pues no tendrán que pagar contribución, aumentándose sus ingresos en 300 pesetas anuales.
Calculando de este modo, el producto bruto de la colonia será de un millón de pesetas, en el caso que el cultivo sea por completo de navazos;  si se mezcla con el de la vid, por la circunstancia anual dicha, será de 750.000 pesetas. De todos modos los colonos, con sus familias, encontrarán allí  sus medios de vida.
El monte La Algaida pertenece a los propios de Sanlúcar de Barrameda, de cuya población dista unos cuatro kilómetros, y poco más de uno de la estación del ferrocarril y del muelle de Bonanza con lo que la extracción de los productos de la colonia tendrá grandes facilidades.
De las 4.192 hectáreas que mide el monte, se dedicarán para la explotación de la colonia 462, dividiéndolas en 250 lotes para los cultivos, y las demás para el campo de experiencias, viveros de vides americanas, monte pinar de la Cooperativa de colonos y construcciones.
La zona de cultivo está proyectada en el sentido longitudinal del monte y su parte más próxima a Bonanza. Alrededor de ella quedará, de aprovechamiento comunal, un pinar hoy existente, con lo que se atiende a la repoblación forestal, y se resguarda la zona cultivable de los vientos que pudieran perjudicarla.
El vivero de vides americanas, propiedad actualmente del Ayuntamiento de Sanlúcar, pasará a poder de la colonia, estableciendo ésta un campo de experimentación agrícola, dependiente de Jerez.
En cuanto a las edificaciones, cada lote de terreno tendrá una modesta vivienda para el colono, semejante a las barracas de las huertas de Valencia y Murcia.
Las edificaciones comunales en el centro la zona de cultivo serán: un amplio edificio con un gran patio y las dependencias correspondientes a una importante explotación agrícola, capilla, casa del director de la colonia, almacén y despacho para las ventas de una Cooperativa, almacén de los productos y primeras materias, vivienda para el personal, médico, botiquín, Escuelas de niños y niñas, con casa para los maestros, etc.
La simple exposición de los anteriores datos demuestra la gran importancia de este proyecto que han dado su concurso más decidido y la iniciativa otros: el Sr. González Besada, como autor de la ley de colonización, y los Sres. Sánchez Guerra y Prado y Torrejón.

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