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sábado, 16 de agosto de 2025

Curiosidades de Sanlúcar 16/08/25

 

El Diario de Avisos de Madrid del día 5 de abril del año 1830, explicaba que una persona había perdido algo e intentaba recuperarlo. La noticia decía lo siguiente:

Quién hubiese encontrado una Real Cédula expedida a favor de D. Manuel Muñoz para servir un oficio de regidor perpetuo de Sanlucar de Barrameda, que se perdió el dia 3 del corriente desde la calle de Silva hasta la Plaza Mayor, se servirá entregarla en casa de D. Juan José Gil, que vive en la Cava baja, casa grande de Garro,cuarto principal, donde se dará el hallazgo.

viernes, 21 de febrero de 2025

De la Algaida 21/02/25

El día 2 de julio del año 1908 el periódico La Vanguardia publicaba lo siguiente:

En la sesión celebrada por la Junta Central de colonización y repoblación interior se dio cuenta de varias peticiones de terrenos, y continuó discutiéndose la proposición del alcalde de Sanlúcar de Barrameda para establecer una colonia en el pinar de Algaida.

Se acordó estudiar e! establecimiento de dicha colonia en la parte del monte aludido más próxima a Bonanza.


lunes, 23 de diciembre de 2024

Efemérides de Sanlúcar de Barrameda: 23 de diciembre

23 diciembre 1909
El Periódico Nuevo Mundo, en la sección Notas Gráficas de todas partes, de ese día publica una foto de la Condesa de Aldama con el siguiente pie de foto: Que al ceder su esposo su palacio de Bonanza para hospital de heridos, se ha encargado de confeccionar las ropas para las camas, dando así una prueba de amor a la patria.

sábado, 30 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: Diario de Madrid

El Diario de Madrid del jueves 17 de enero del año 1805 publicaba esta pequeña reseña dentro de lo que era dado en llamar "Noticia Suelta":

Se solicita un asiento de coche u otro carruaje, que salga para Sanlúcar de Barrameda o sus inmediaciones en el término de 4 a 6 días: se avisará al Caballerizo del Exmo. Sr. Duque Abrantes, casa de S.E.

Vamos, que eso venía a ser lo del BlaBlaCar, pero en periódicos.



viernes, 22 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: La Iberia

El periódico La Iberia del día 24 de octubre del año 1892 publicaba la siguiente noticia:

Ha fallecido en Sanlúcar de Barrameda don Pedro Rodríguez Santiago, jefe del partido liberal de aquella población y comerciante honradísimo.

Diferentes veces ocupó aquella alcaldía a satisfacción, y era uno de los sanluqueños más respetados.

Descanse en paz.

Varias aclaraciones a esta noticia:

Pedro Rodríguez no ocupó la Alcaldía de sanlúcar de Barrameda en ningún momento, sino que fue concejal y teniente alcalde.

Por él se le dio a la que hasta entonces se había llamado calle Ochoa el nombre de calle Pedro Rodríguez.

Pero la verdad es que no fue tan rápido lo de darle el nombre a la calle, porque desde que falleció hasta que se rotulo tuvieron que pasar dos años, ya que el nombre se le puso el 20 de enero del año 1894.

lunes, 18 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: Diario de la Habana

El Diario de la Habana del día 24 de octubre del año 1810 publicaba el siguiente breve:

Un gitano de Sanlúcar de Barrameda ha levantado una partida de guerrilla , y cruza por la campiña de Utrera y de Xeréz.

Se habla de otras partidas de patriotas que andan por el reyno de Sevilla.


sábado, 16 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: La Iberia

El periódico de Madrid La Iberia del día 27 de mayo del año 1879 publicaba la siguiente noticia:

"El principe Rodolfo llegó anteayer a Cádiz de riguroso incógnito, y esta mañana ha salido para Sanlúcar con objeto de cazar en un coto cercano a aquella población".

De entrada he buscado y no he conseguido saber quien era el tal principe Rodolfo, porque aunque Isabel II tuvo doce hijos, de no se cuantos padres, ninguno se llamó Rodolfo y Antonio de Orleans tuvo nueve, aunque a ninguno de ellos se les llamaba principe, sino infantes.

Tambien llama la atención lo de "un coto cercano", que supongo que se referirá al Coto Doñana, aunque también puede referirse a Torrebreva, que era de Montpensier. 

jueves, 14 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: La Época

El periódico La Época del día 28 de marzo del año 1913 se publicaba lo siguiente:

Los carpinteros de Sanlucar.

Sanlúcar, 27

Se han declarado en huelga los carpinteros que trabajaban en la colonia, de Monte Algaida, pidiendo aumento de jornal y disminución de horas de trabajo, y que les sea abonada la diferencia del tiempo que emplean en el viaje del pueblo a la colonia, que dista una legua.

Sanlúcar en la Hemeroteca: La Vanguardia

El periódico La Vanguardia del día 27 de octubre de 1882, en su sección comercial, mercados nacionales. Negocios de aceite, vinos, aguardientes, etc., etc. publicaba lo siguiente:

Sanlúcar de Barrameda, Cádiz.

Vino manzanilla superior. Primera escala a 40 reales arroba. Segunda a 120. Tercera a 100. Cuarta a 80. Quinta a 60.

lunes, 11 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca:


Era el día 21 de marzo del año 1906, año fatídico en la ciudad, y el periódico El Heraldo de Madrid en dos noticias cortitas enviadas por telegrafo y que firmaba Domech. Las notas decían lo siguiente:

"Disgustados los obreros, se retiraron del Ayuntamiento en actitud poco tranquilizadora.

En el barrio alto hubo un tumulto, apoderándose los braceros del pan que llevaban varias caballerías.

La Guardia municipal fue apedreada al querer intervenir.

Se temen más graves sucesos, por la miseria reinante. Las autoridades nada pueden hacer sin el apoyo oficial".

La otra noticia, de unos minutos más tarde era:

"Doscientos obreros se dirigieron a la Panificación Moderna, propiedad del ex alcalde Sr. Prado, buscando pan, evitando un conflicto la presencia de la Guardia Civil y de las autoridades, que aconsejaron prudencia pero el mal tiene hondas raíces, aliviándose sólo con socorros inmediatos.

La benemérita custodia los edificios de la Panificación".

sábado, 9 de marzo de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: La Hormiga de Oro

La revista La Hormiga del día 23 de agosto del año 1913 informaba de lo siguiente: En las playas de Sanlúcar. Las hermanas de la Caridad de Sevilla en las playas sanluqueñas con los niños enfermos de la Colonia Escolar Sevillana, con una foto de Olmedo.



jueves, 8 de febrero de 2024

Manzanilla y bizcochos

El periódico El País del día 12 de febrero del año 1911 publica en el folletón titulado El motín de Squilache, de Anselmo Ramírez lo que a continuación transcribo.

El joven dirigió la visual hacia una mesa colocada en el extremo opuesto de la habitación, y encontró a Ayala seriamente ocupado en empapar bizcochos en una copa de añeja manzanilla de Sanlúcar.

- Te aconsejo—pronunció-y que no abuses, Tristán, de ese vino traidor.

- Le calumnias. elicísimo—contestó Ayala, lamiéndose los bigotes—te aseguro que jamás he bebido néctar más generoso

- ¡Hum! No te fíes: prudente sería que imitases mi ejemplo.

- Tú siempre has sido un anacoreta.

- Considera que pudieras verte en el caso, dentro de poco tiempo, de tener que ofrecer el brazo a una dama de coturno, lo cual no es lo mismo que ofrecérsele al padre Cuenca.

No encuentro el inconveniente que para eso ofrezca absorción de una copa del más suave de los licores que produce la campiña de Barrameda. No repugnará seguramente a la dama en cuestión, por delicado que sea su olfato, el aroma, de esta manzanilla; porque es capaz de avergonzar a la esencia de mil flores y al extracto de ilang-ilang.

- Sibarita.

lunes, 8 de enero de 2024

Sanlúcar en la Hemeroteca: Theobromina fosfatada Luque

Cuando estoy buscando algo en la Hemeroteca de algún periódico, un vicio como otro cualquiera, porque llego a pasar horas y horas de busquedas, me encuentro con el siguiente texto: He recetado en muchas ocasiones la Theobromina fosfatada Luque, dándome un resultado notable, por cuyo motivo no tengo más que elogios de su acción rápida y eficaz . Así que estoy plenamente convencido de que la Theobromina fosfatada Luque es un tónico poderoso reconstituyente de primera fuerza. Quien firmaba era J. López Ballesteros, Médico en Sanlúcar de Barrameda. Me llamó la atención el texto, que no era otra cosa que un anuncio aparecido en la importante revista de la época Blanco y Negro de final de siglo, así que aunque la única coincidencia con Sanlúcar de Barrameda era el Dr. López, mi curiosidad por ese producto que anunciaba el doctor López Ballesteros me llevó a buscar que podría ser, encontrándome con que el doctor Luque era un farmacéutico de Jerez de la Frontera, que tenía un laboratorio en la farmacia y que era bastante considerado entre sus compañeros y por el público. Además era químico enológico y sus trabajos en la crianza, mejoramiento y en la conservación de los vinos le valieron un gran renombre.
Y usted dirá que yo mucho investigar sobre el doctor Luque, pero todavía no he explicado lo que era su famosa Theobromina. Pues la Theobromina Fosfatada Luque era una harina fosfatada a base de fécula, azúcar, cacao, fosfato y fluoruro de calcio, recomendada para niños y personas débiles. Como podemos comprobar todo un invento a finales del siglo XIX. En una revista gaditana llamada Diana, Revista Universal Ilustrada, se titulaban ellos he encontrado un anuncio del célebre complemento alimenticio que "Forma carnes fuertes, forma hueso, evita el escrofulismo y la anemia y favorece la dentición”.

viernes, 5 de enero de 2024

Hemerotecas: Correo de Sevilla

El  número 31 del Correo de Sevilla del sábado 14 de enero del año 1804, dentro de la sección Noticias Particulares, publicaba lo  siguiente:
Quien supiere el paradero de un arca con ropa, que hace más de dos meses entregó un religioso Dominico de Sanlúcar de Barrameda a un patrón de aquella matrícula, para entregar a otro religioso Mercenario descalzo de Sevilla, donde no ha parecido todavía, se servirá avisar a uno de los porteros de la Real Maestranza de Artillería de esta Ciudad, quien lo agradecerá, como asimismo el religioso su dueño, por hacerle notable  falta.
Lo  que no he terminado de enterarme es si aparecería o no el arcón del dominico.




miércoles, 3 de enero de 2024

Hemeroteca: La Correspondencia de España

El periódico La Correspondencia de España publicaba el viernes día 2 de diciembre del año 1910:

El Rey firmó los siguientes decretos:

PRESIDENCIA.- Estableciendo una colonia agrícola en el monte denominado Pinar de la Algaida, del término de Sanlúcar de Barrameda.

lunes, 11 de enero de 2021

Los Navazos

El Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos del jueves 17 de octubre del año 1799 publicaba el artículo que por su interés os reproduzco:

“Observaciones sobre los navazos de la Ciudad de S. Lucar de Barrameda por D. Juan Sánchez Cisneros, individuo de aquella ciudad”.

En esta ciudad llaman navazos a unos arenales áridos inmediatos a las playas del océano, que cultivan sus vecinos con acierto y utilidad, transformándolos en hermosas huertas que surten de berzas y legumbres a la ciudad de Cádiz y pueblos de su partido.

El que no esté acostumbrado a ver y observar semejante clase de cultivo en arena pura (1), tendrá por ilusión y sueño quanto se le diga acerca de su conversión en terreno pingüe y abundante por medio del abono y laboriosidad de aquella clase de labradores; pero siendo una verdad tan pública, omitiremos las pruebas, que de ninguna otra cosa servirían sino de hacer molesta esta exposición, y pasaremos a manifestar al modo con que logran hacerlos fructificar abundantemente.

En las inmediaciones del mar, donde sus playas ofrecen llanuras de arena de alguna extensión a mayor altura que el nivel de las aguas de aquel en su fluxo y refluxo, trazan la posesión y la cercan de  un vallado de cespedes y escombros con que le dan solidez e  impiden la entrada de gentes y animales. Concluida esta operación preparatoria principian la de desmontar, cavar, o rebajar el cercado hasta aquel punto que tienen por suficiente, y las de delinearlo y dividirlo en muchas suertes o tablas de diferentes figuras y dimensiones con arreglo a la que presenta la posesión. Por los lados de cada una de las tablas abren zanjas o acequias de tres o cuatro pies de profundidad, y otros tantos de anchura, que les sirven para recoger el agua que se filtra de la arena, y conducirla a un depósito, caxa o desaguadero principal, con el qual tienen todas comunicación, y que por una cañería de barro, dispuesta al intento, la extrae en la baxa mar a la playa que dexa descubierta. Esta operación les produce dos ventajas; una, deshacerse de aquel líquido perjudicial al nabazo que por abundancia impide la vegetación; y otra, que en los tiempos abundantes de lluvias, en que quedan cubiertos de prodigiosa cantidad de agua, abren el dicho depósito o cauce general, y en el instante toda la de las suertes cae a las zanjas inmediatas, y son conducidas a aquel, quedando desaguada y desembarazadas como si no hubiese llovido.

Dispuesto y rebaxado el plano, lo estercolan abundantemente, y dan principio a sus plantaciones; pero con la particularidad de no aguardar en dos años a que se alce un fruto para sembrar otro; pues quando conocen que es oportuno, lo executan con inmediación a la planta que va a fenecer, consiguiendo con este método que quando acaba una quede otra fructificando sucesivamente sin padecer obstáculo alguno.

Cuando practican el allanamiento o igualación de la arena, guardan inviolablemente la condición de dexar el agua que tiene retenida, a la altura de vara y cuarta de su superficie, con el objeto de que no falte el xugo suficiente para criar y alimentar la planta en medio de los rigores del verano en que se evapora mayor cantidad, penetrando el calórico un terreno que por su naturaleza es tan poco compacto. De este método se deduce clara y evidentemente que semejantes campos nunca se riegan de pie o artificialmente pues carecen de aguas de esta clase, y que de consiguiente sus producciones se alimentan con sola la que conservan los intersticios y les facilita la inmediación del mar.

También debe notarse que siendo así, y por lo mismo su calidad salobre, nunca se encuentra con  esta circunstancia la de las zanjas que recogen la de los quadros, y aun en la de estos ha verificado igual propiedad haciendo en ellos pequeñas excavaciones sin poder lograr que me indicasen el más pequeño cristal de muriate de sosa (sal común) ni de los otros principios que se hallan disueltos en la del mar: circunstancia bien particular si se reflexiona que aun quando al parecer sucede lo mismo en otros parages, la análisis demuestra siempre que el agua conserva uno u otro principio que se manifiesta por medio de los reactivos.

Constantemente tengo observado en las plantas que por su naturaleza debieran abundar en mucilagos, criadas en semejante especie de huertas, que poco abundantes de ellos. Lo mismo digo de las aromáticas, que rinden escasísima cantidad de aceytes volátiles, particularmente aquellas en que se extrae de su raíz; y por el contrario las que por su clase les corresponde; son abundantes con exceso de extractos xabonosos.

Los abonos son en todo conforme a los que acostumbran a dar los labradores a las demás tierras, exceptuando el que no emplean arados, sino azadas para las labores; y como a los nabazos no les faltan las que son de tabla, jamás dexan de producir sin necesidad de otro descanso que el preciso para los estercólos. Llevan muy bien estas arenas toda clase de legumbres y hortalizas que son de un gusto muy bueno y saludables, aunque más leves que las criadas en tierras francas y compactas. Las raíces turmosas y las semillas de las gramíneas criadas en estos sitios contienen poquísima fécula, y aun quando se dan con sumo verdor y lozanía regularmente son víctimas de las infinitas enfermedades que suelen acometerlas. Los árboles, matas y arbustos se dan muy mal, y los pocos que prevalecen, rinden por lo general frutos poco apreciables.

Últimamente una primavera húmeda sin exceso, estío y otoño moderados con un invierno abundante de lluvias son los únicos requisitos que desean los dedicados a esta clase de agricultura para lograr una abundancia que recompense exorbitantemente sus tareas; pero, aunque falten aquellos, siempre la logran suficiente.

Nota. Sobre los navazos de S. Lucar nos ha ofrecido una noticia más completa Don Lucas Marín Cubillos vecino de aquella ciudad, y la esperamos con ansia para dar a conocer con la mayor individualidad los medios de cultivar los secos y estériles arenales que se hallen en la misma disposición en otras partes de España; y que el aprovechamiento de aquellos áridos espacios, y la riqueza que de ellos resulta, no se ha debido a ninguno de los que pasan su vida leyendo libros y más libros sin que su ingenio ni sus manos sean jamás de provecho a sus semejantes, ni a los que en las ciudades, en las juntas y en las Universidades vocean, desertan y componen discursos, sino a un albañil que, después de su trabajo diario,  se dedicó a cavar en aquella arena hasta encontrar la humedad suficiente para la nutrición  de algunas plantas. Su nombre, que ignoramos todavía, debe ser más recomendable a la presente y a las futuras generaciones que el de tantos centenares de ociosos como se mantienen del trabajo ageno sin que la sociedad saque de ellos utilidad alguna.

 

(1)     Analizada aquella arena por el autor de estas observaciones, la halló ser quarzosa con tres partes, sobre ciento, de piedra caliza debida a la descomposición de los orgánicos marinos que arrojan las aguas.


domingo, 22 de septiembre de 2019

Imprenta y Periodismo en Sanlúcar de Barrameda


El periódico ABC  de Sevilla publicaba un especial a Sanlúcar de Barrameda, el 31 de mayo del año 1973, en  el que se incluye el  artículo Imprenta y periodismo en Sanlúcar de Barrameda de Guillermo Díaz Cuevas,  que reproduzco a continuación.
Un insigne escritor ha expresado que la cultura del humanismo en la Baja Andalucía oscilaba según  los movimientos pendulares de los impresores que con sus trebejos a cuestas, a  modo de cómico de la legua de la artesanía gráfica, recorrían sus pueblos en busca de autores. La situación de Sanlúcar, allá por mil quinientos, debió ser muy atractiva para estos trajinantes de las prensas, y aún parea los que algo después, cansados del ajetreo de los caminos, se hacían sedentarios, debido al auge del surgidero de Barrameda, como antepuerto de Sevilla, en los primeros años de la colonización americana. Con las armas caminaban conjuntamente la religión y las letras. Por esa época,  las principales órdenes misioneras establecieron noviciados en Sanlúcar, dedicados a preparar en régimen de urgencia a los evangelizadores del Nuevo Continente.
A uno de estos talleres de emergencia se debe posiblemente la primera impresión conocidas en estas tierras; un extraño libro de esgrima titulado “De la filosofía de las armas de su destreza y de la agresión y defensión cristiana”, del maestro don Jerónimo de Carranza, caballero del Hábito de Cristo, gobernador de Honduras en 1589. Diez años antes se encontraba en ya en Sanlúcar, pendiente de que por la Chancillería de Granada se declarase su hidalguía.
Guillermo Díaz Cuevas
A esta situación privilegiada de Sanlúcar, a principios del XVI, se debe el hecho curioso de que aquí se establecieran las primeras imprentas conocidas en la provincia de Cádiz. Entre los raros ejemplares de esta época se encuentran las primeras ediciones de las obras de Pedro Espinosa, impresas por Fernando Rey en 1625. Allá por 1642, aparece un Diego Pérez de Esturpiñán, trajinante de la letra impresa aquí como en Sevilla, Jerez o Trigueros, donde había editado “Magia natural o ciencia de la filosofía oculta”, un extraño libro de brujería, tan inocente que pudo salvar el escollo de la Inquisición.
El período trashumante de las Artes Gráficas en Sanlúcar quedó felizmente terminado en 1763, al nombrar el Cabildo como impresor mayor de la  ciudad a don Manuel  Barbieri, a  quien premiaba la prometida firmeza de su asentamiento, con la concesión de toda clase de trabajos oficiales del Ayuntamiento, Diputaciones y Juzgados.
La tradición impresora de Sanlúcar no se ha interrumpido desde entonces. Port 1821 el culto a la letra de molde anuda aquí la actividad informativa. En  ese  año apareció El Periódico Patriótico, titulo muy del gusto de la época constitucional que se iniciaba y del que sólo aparecieron  nueve números. Este fue, sin embargo, el fermento de una constante periodística que abierta en 1842 con la  publicación de La Aurora del Betis, dirigido por el jerezano don Pedro Carreri, e impreso en los talleres de Oña, ofrece nada menos que cincuenta y cuatro títulos de órganos de  información  general literaria o política sólo  en la segunda  mitad del  siglo XIX.
En la curiosa relación publicada por don Eduardo Gutiérrez Enríquez en 1890, en  La Dinastía de Cádiz, puede comprobarse que en dicho  año  aparecieron cinco:  La Esperanza, El Contribuyente, El Cronista,  El Anunciador y El Investigador,  cifra que fue superada en otros periodos no recogidos aquí para no cansar al lector. Eran  publicaciones casi todas de escasa permanencia; tanto su abundancia como su fugacidad acredita el hecho general, singularizado en Sanlúcar, de un pueblo que, después de una experiencia de guerra,  ensayaba la ideología de  los vencidos;  estrenaba libertad de  expresión y no sabía usarla.
En la última década del siglo XIX se registra una treintena de títulos, algunos de tipo  humorístico,  en  el frondoso florilegio de la Prensa sanluqueña. Es quizás su época más fecunda, porque en todos los años transcurridos del actual siglo sólo se registran veintiséis, a pesar del notable  crecimiento demográfico experimentado. La superabundancia de expresión había pasado de una etapa de gula a la  prudencia cuaresma aconsejada tras los primeros empachos. Discúlpeme el lector la cita de algunas cabeceras de aquel decenio. En 1891 La Crónica Local, dirigida por Eduardo Gutiérrez Enríquez; en 1892, El Censor Sanluqueño, por Hilario de Diego, inquieto periodista que a lomos de la fluctuante política de partidos acaudilla una media docena de títulos en cuarenta años de vida profesional; en 1893 La Voz de Sanlúcar, por Manuel Sánchez Reina, y La Cotorra, por Jerónimo de Angulo; en 1894, La Prensa Moderna, por el presbítero don José Garrido Ruiz; en 1895, El Heraldo, por José María Doménech Valdivia, y El Liberal, dirigido por José del Castillo; en 1896, La Curda, dirigido por José del Río Puerto, pero inspirado por el padre Garrido, y Sanlúcar, diario de noticias, de Joaquín López Barbadillo, que pronto cambió las lides locales por otras de mayor rango en Madrid, donde llegó a dirigir el suplemento literario Los lunes de El Imparcial, al integrarse en la reacción del famoso rotativo; en 1897 aparecen El Conservador, de Cardín Zapata, y El Tiempo, de José María Macías, una de las mejores plumas de su época, cuya memoria enaltece un cuadro colocado en el Ateneo por iniciativa de don Manuel Barbadillo.
Joaquín  López Barbadillo
Buena parte de las publicaciones del período comentado salieron de la tertulia que animaba en una florida casita de la plaza Cabildo el padre Garrido, a quien algunos llamaban cariñosamente “el cura de los gorgoritos” por el esplendor lírico con que solemnizaba el prefacio. A esta tertulia concurrían, especialmente en verano, muchos escritores nacionales de aquí pasaban temporada, siendo los más asiduos don Mariano Pardo Figueroa, conocido por Doctor Thebussem y don Francisco Rodríguez Marín, que aquí realizó buena parte de sus investigaciones sobre el poeta del siglo XVII Pedro Espinosa, capellán del VIII Duque de Medina Sidonia. El trasiego documental que efectuaba entonces le deparó descubrir el origen sanluqueño del pintor Pacheco en el archivo parroquial de La O.
Las luchas políticas acrecentadas en el primer tercio de este siglo proporcionan un agrio cariz a casi todos los órganos de opinión citados, y a los muchos que por razones de brevedad no se mencionan. Todos surgen y desaparecen coincidiendo con el turno vacilante de los partidos con el turno vacilante de los partidos en la dirección del Municipio. Se lanzan exclusivamente para apoyarlos o para destruirlos, si así convenía a los designios de la ansiada vuelta al poder. Sin entrar en una discriminación de características, que más participaban de enconos personales que de favores ideológicos, solo un periódico de los aparecidos en el primer cuarto del siglo actual mantuvo una línea independiente ajena a sus alternativas de la política. Se llamaba Sanlúcar. Apareció el 2 de enero de 1905 y desapareció en 1938, poco después del fallecimiento de su director, don Arbidio Pulet Pimentel. Era el periódico de los adjetivos, tan prodigiosamente prodigados que, frente a ellos, se rendía el más resistente suscriptor. Quizá por su contenido amable, muchos lectores declinaban su nombre al diminutivo, en un tono difícil de decidir si era despectivo o cariñoso.  No es este lugar adecuado para hacer distinciones de carácter literario. Aquel periódico se fijó una finalidad y utilizó unos medios que precisamente por ser amorfos le permitieron subsistir más de treinta años en un duro periodo de guerra impresa en que todos sus oponentes fracasaban y se hundían. En el Sanlúcar, el duende del disparate, que ronda siempre en torno a la letra impresa, se mostraba tan familiar que raro era el día en que no realizaba alguna de sus quizás involuntarias o quizás provocadas travesuras. Melitón González, en ABC de Madrid, se cansó de registrarlas. El comentario de Las cosas de Sanlúcar, salpica aún de gracejo la fácil locuacidad de muchas tertulias. De todas las críticas,  quizás baste para suavizarlas el razonamiento de que cuando los instrumentos de difusión no salvaban con la rapidez con que lo hacen hoy el gran obstáculo de la distancia, aquel periódico cumplía una labor informativa, limpia de agravios, que quizás hacía sonreír a los de dentro, pero aliviaba de nostalgia a los de fuera.
El intento más serio, luego malogrado a medias por la política y las dificultades económicas, fue el realizado en 1909, al aparecer en la imprenta de su título, calle Sagasta, 16, La Voz de Sanlúcar, periódico de amplio formato que reunió las mejores plumas y que desenvolvía una información  de  contornos ajustados a la realidad,  sin concesiones a la adulación. En tono menor, no sólo por su tamaño, sino también por su periodicidad, tuvo parecida línea de actuación al último mencionado, El profeta, aparecido en 1913, bajo la inspiración de don José María Domenech Valdivia,  y que con posterioridad dirigió don Manuel de Garaña, sosteniendo una fecunda campaña literaria e informativa durante más de veinte años.
La penúltima generación de escritores sanluqueños se agrupó en torno a La Chispa,  periódico aparecido en 1926, donde se reflejan, dentro de la órbita  local, las inquietudes que agitaban la vida española en un período ligeramente precursor de las graves conmociones parecidas en los años treinta.
El carácter esquemático de estos comentarios impide dar cuenta de muchos periódicos y periodistas sanluqueños. Pero,  por justicia o por gratitud, se debe citar, al menos, a don Rafael Garrido Castro, que por 1924, dirigió La Información, ensayando un  periodismo jugoso de iniciativas y reportajes; a don Alejandro Zambrano, que en su revista Albricias propagó  las  bellezas artísticas de la ciudad, y a don Diego Pérez – Tort,  investigador infatigable, en  cuyos pacientes trabajos tienen su fuente buena parte de las noticias que integran este capítulo de pequeña historia.
Agustín  Macías  Galerín
Y para cerrar estas notas vamos a destacar a dos periodistas de origen sanluqueño que alcanzaron  notorio relieve en la Prensa regional. Vaya en primer lugar, siquiera sea por su proximidad en el tiempo, don Agustín López Macías, que popularizó en El Liberal de Sevilla el  pseudónimo de  Galerín al pie de relatos cortos, de  notas coloristas, realzadas con abundantes rasgos de humor, y seguidamente a don Teodomiro Fernández Aveño, de Sevilla,  poco después de su fundación en 1849, donde desarrolló una labor renovadora de las tendencias entonces  predominantes, haciendo derivar a éste y a otros periódicos, a los que extendió su pluma hacia la divulgación y la miscelánea. La próxima celebración de las fiestas primaverales sanluqueñas en su nuevo emplazamiento de la Calzada,  incita a recordar reiteradamente a ese último escritor que, nacido en Sanlúcar en 1826, fue el primer  pregonero de la principal fiesta hispalense al estrenar en 1850 su opereta en dos actos La Feria de Sevilla. La obra comienza cantando uno de sus personajes:
Viva la Feria
viva Sevilla
viva la gente de buen humor
corran las cañas de manzanilla
porque hoy es día de diversión.
¿No basta  para reflejar entre Sanlúcar y Sevilla,  principio y fin de la navegabilidad bélica, una perfecta comunidad de costumbres, afanes y sentimientos?

domingo, 7 de abril de 2019

En la Hemeroteca: La Iberia, 20 junio de 1871


El periódico La Iberia del 20 de junio del año 1871 nos cuenta lo siguiente:
Catástrofe. De Sanlúcar de Barrameda nos escriben diciéndonos que el día 16 del corriente iba a verificarse una corrida de novillos en el palio del castillo de Santiago. Con este objeto, y para poner el patio referido en condiciones de comodidad para el público y lidiadores, se empezó la construcción de una gradería en los cuatro frentes del patío, y un corredor que dominaba la gradería y que podía habilitarse para los palcos.
En la mañana del día indicado se jugaba el llamado toro del aguardiente, que, como saben nuestros lectores, es lidiado por el pueblo, y como es consiguiente, la concurrencia es grande tanto de diestros como de espectadores, llegando el caso de que abrieron, según se dice, la puerta de la escalera que daba paso al corredor en construcción, y cuyas vigas estaban sólo apoyadas por un extremo en el muro, pero sin el sostén de los pies derechos en el otro.
 Llegó un momento en que ya las vigas no pudieron soportar el peso; crujieron, y por último cedieron, cayendo con las personas que sostenían sobre los que ocupaban las graderías.
El tumulto fue espantoso; los heridos se quejaban, y los que habían quedado ilesos gritaban y corrían para socorrer a las víctimas.
Dos o tres personas quedaron muertas en el acto, y 15 o 16 resultaron heridas, las que seguidamente fueron conducidas al hospital allí cercano y hechas las primeras curas.
El Juzgado se personó en el lugar del siniestro y comenzó a practicar las diligencias necesarias.

domingo, 17 de marzo de 2019

En la Hemeroteca: El Imparcial, 16 de Julio de 1924




El periódico El Imparcial del día 16 de julio del año 1924 publicaba la siguiente noticia:
Un plante de cocheros
Sanlúcar, 15 – Los cocheros se retiraron  de  los muelles a la llegada de un vapor con viajeros procedentes de Sevilla en señal de protesta, porque dicen que los cocheros forasteros  les hacen una competencia ruinosa para ellos.
La mayor parte de los viajeros vinieron andando a la ciudad.
El alcalde ha ordenado el encarcelamiento de todos los cocheros que intervinieron en el plante.


sábado, 5 de enero de 2019

En la Hemeroteca: El Sol, 08 de Enero de 1918





Cosechas perdidas y obreros sin trabajo
Sanlúcar 8 de enero de 1918
La persistencia de las lluvias ha paralizado por completo las faenas agrícolas. Numerosos obreros están sin trabajo. El Ayuntamiento socorre diariamente a 500 hombres a razón de una peseta.
La cosecha de patatas de la colonia agrícola del monte Algaida se ha perdido. Los daños ascienden a más de 100,000 pesetas. Esta situación agrava el problema obrero.