sábado, 12 de enero de 2019

Esas palabras: Mantecaos


En lo que yo recuerdo, la palabra “mantecao” hasta hace unos años no era el significado de dulce navideño, que aquí siempre fueron los polvorones. Recuerdo las antiguas cajas de polvorones que además de los dulces, traían dentro de regalo el almanaque de San Antonio u otro santo o virgen, también hasta un cenicero o una de esos botellines en  miniatura de Pico-Plata.
Recuerdo que en Bonanza, donde yo vivía, los polvorones en cajas de cinco o diez kilos se compraban en la Cooperativa  Frusana. Cuando faltaban unos meses para las Navidades, todo el que quería iba a la Cooperativa y se apuntaba para que le trajeran los polvorones y algún litro de moscatel. Después había unas colas enormes para recoger lo que se había encargado.
Pero en Sanlúcar al hablar del “mantecao” casi siempre nos referíamos al helado, sobre todo a aquellos que nos daban en los barquillos, el cucurucho, porque después estaba el corte, que era la barra a la que se ponía dos galletas de barquillo.
Mi helado preferido siempre, de toda la vida, era el Napolitano, de Helados Toni, en Sanlúcar. Chocolate y vainilla en un palo cuadrado y envuelto en un papel transparente. ¡Delicioso!
He buscado en el Diccionario de la Lengua Española y aparece una acepción que dice: “Compuesto de leche, huevos y azúcar con que se hace un helado”.

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