miércoles, 6 de enero de 2010

Alfombrillas

Esta mañana estaba hablando con una mujer mayor y como no podía ser de otra forma comentamos el tiempo lluvioso de estos últimos días, y la mujer me dice: “Hijo, que jartura de tiempo. Como sigamos así vamos a criar alfombrilla en el cuerpo”. Yo me quedé pensando en que serían esas alfombrillas que me había dicho, pero no me atreví a preguntar, aunque iba dándole vueltas y vueltas a la palabreja.
Esta tarde, como yo soy bastante cabezón sobre todo con las palabras que se positivamente que son autóctonas y que tienen que tener un significado concreto que la mayoría de nosotros no sabemos descifrar, seguía dándole vueltas a porque no le había preguntado y apuntado la palabrita, pero de pronto me vino una inspiración y recordé algo de cuando yo tenía muy poquitos años y vivía en los Llanos de Bonanza, cuando la zona era un hermoso y frondoso pinar tupido y cubierto de sabinas, romero, tomillo, lavanda y todo tipo de plantas y flores, que juntaba la ciudad, desde lo que hoy es la Barriada de Andalucía con el pinar de la Colonia Monte Algaida. Se podía ir andando bajo los pinos desde un lugar a otro, y de eso no hace tantos años, que uno no es tampoco tan viejo.
Estaba en estas cavilaciones cuando recordé que junto a la vivienda de mis abuelos, junto al Cerro del Cura; algún día les contaré la misteriosa historia del cerro, existía una zona mucho más frondosa de pinos que por serlo era mucho más húmeda que los demás y también recordé que en los lluviosos inviernos de aquella época se creaba una extensa y preciosa alfombra verde de musgo. Eso me hizo pensar que esa persona cuando hablaba de alfombrilla no se refería a otra cosa que al musgo verde y húmedo que se cría en los bosques tupidos y que deja llegar poca luz hasta la tierra y esta se mantiene húmeda.
No he contrastado que la alfombrilla sea esto y no voy a preguntarlo, porque estoy totalmente convencido que es así y además si no lo es por lo menos me ha servido para rememorar un lugar bonito, precioso que tengo en mi imaginación y que es una pena que no tenga ninguna fotografía, aunque la verdad es que tampoco creo que haga falta.

Nota: La fotografía que acompaña a esta entrada es del lugar que les hablo, bueno de una pequeña franja de terreno que aún queda de lo que fue, pero no es de los años que cuento, sino de hace ocho o diez años. La fotografía está realizada en Sanlúcar de Barrameda en el Pinar del Faro.


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