Los primeros datos de la existencia de
una Aduana en Sanlúcar de Barrameda datan del año 1380.
La primera que se
tiene constancia es la denominada Aduanilla, y se encontraba en la
esquina entre la Calle Bolsa y la Plaza del Cabildo.
Pero al objeto de
establecer la Aduana en Bonanza y construir alrededor de ella un
pequeño poblado, se designó al ingeniero de Marina, primer
comandante del batallón de la Real Brigada, Vicente Sánchez
Arquero, bajo cuya dirección comenzaron las obras en 8 de marzo de
1832, terminándose al año siguiente.
Se construyó un
muelle para desembarco de pasajeros y otro para mercancías, un
cuartel para carabineros, un edificio para capitanía del puerto, un
edificio principal para aduana, ocho manzanas de casas para viviendas
y una iglesia con una plaza delante de ella.
Al estar el verdadero
puerto de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda en la zona de Bonanza,
el 1 de julio de 1834 comienza a funcionar la Aduana en este lugar,
aunque sólo estuvo en funcionamiento desde el 1 de julio de 1834
hasta septiembre de 1835, es decir poco más de un año,
trasladándose la misma a Sevilla, parece ser, entre otras razones,
por un "levantamiento tumultuario".
A raíz del cierre
quedaron desiertos los edificios construidos, obra que había costado
dos millones de pesetas.
La noche del 9 de
febrero de 1838 ocurre un hecho que algunos dicen que se esperaba,
que es la caída de la iglesia que se había construido para el
poblado, desplomándose el techo, muros y campanario.
La iglesia, que se
había construido el año 1832, nunca había llegado a utilizarse
como tal y parece que en su construcción se utilizaron materiales
que no eran de buena calidad.
El 18 de febrero del
año 1853 y debido a las gestiones que habían realizado el duque de
Montpensier, se bendijo y se abrió al público una iglesia en
Bonanza, que se encontraba en el antiguo edificio de la Aduana.
A la bendición
acudió el vicario de la ciudad, así como también estuvieron
presentes los duques de Montpensier.
Esta iglesia se
suprimió más tarde al venderse el edificio a unos particulares.
El año 1909, la
ciudad de Sanlúcar de Barrameda ofreció un hospital de sangre para
los heridos de Marruecos, que atendería a cien soldados heridos en
la guerra, hasta que estuvieron restablecidos.
El conde de Aldama,
propietario del edificio de la antigua Aduana, también envió al
presidente de la Diputación de Vizcaya un telegrama donde ofrecía
su palacio de Sanlúcar, para los heridos de la guerrilla de Vizcaya,
aunque el ofrecimiento no fue aceptado.
El edificio de la
Aduana fue hospital de sangre hasta el 20 marzo 1910, es decir solo
unos meses, hasta que los heridos estuvieron repuestos.
Edificio que fue
aduana, almacén de vinos de exportación sobre todo hacia la Bretaña
francesa, durante unos meses hospital militar, convento de monjas de
clausura, seminario de la diócesis de Sevilla desde 1946, en él
estuvieron una comunidad de monjas reparadoras o los padres
escolapios, aunque no llegaron a cuajar.
El cardenal Pedro
Segura compró el edificio de las religiosas Salesas Reales, el
antiguo edificio de la Aduana, lo remozó y amplió, y en él instaló
el seminario de verano y, posteriormente, el instituto eclesiástico
diocesano. El edificio pasa a la curia arzobispal de Sevilla que lo
dedica a seminario de verano y el Instituto Eclesiástico Diocesano
Nuestra Señora de los Reyes.
Cuando llega al
arzobispado de Sevilla Bueno Monreal, primero lo utiliza como
instituto diocesano para el servicio pastoral y luego a partir del
día 1 de octubre del año 1955, se inaugura el colegio de los
Hermanos Maristas Nuestra Señora de los Reyes, que durante unos años
contó incluso con internado.
Los Hermanos Maristas
no adquirieron la propiedad del colegio el año 1992 hasta entonces
era de la iglesia.