El 19 de abril del año 1727, a
las nueve de la mañana se vino abajo el techo de la antigua iglesia de San
Agustín, sin que se ocasionase ninguna desgracia a pesar de estar en ella
algunas personas escuchando misa en la capilla de Jesús Nazareno, que entonces
se encontraba allí.
Sobre los agustinos quería
contarle también una noticia curiosa de cuando llegan a Sanlúcar el día catorce
de diciembre de 1573. Al llegar a la ciudad se instalaron en la calle Ancha, en
la esquina a calle de las Cruces, en lo que ese momento era la ermita del Dulce
Nombre de Jesús, pero a los pocos días son expulsados de allí por los hermanos de
la cofradía del mismo nombre de la ermita e incluso se les intenta echar de la villa
de Sanlúcar.


Pero lo llamativo de la expulsión
de los agustinos de la ciudad de Sanlúcar estuvo rodeada de cierto misterio
porque al llegar a la salida, en el camino de Chipiona, lo hicieron en forma de
procesión, cantando el himno In exitus Israel de Egipto, descalzándose,
sacudiéndose los zapatos y maldiciendo contra la ciudad. Tanto organizaron que
los duques atemorizados los mandaron traer de nuevo y los instaló en el Palacio
hasta que les cedió la antigua ermita de Santiago.
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