domingo, 12 de enero de 2014

Manzanilla


En el periódico El País del día 12 de febrero de 1911, publicaba Anselmo Ramírez el capítulo 38 del Folletón de El País, que llevaba por título El Motín de Squilache, y en él dos de los protagonistas mantienen el siguiente diálogo:
El joven dirigió la visual hacia una mesa colocada en el extremo opuesto de la habitación, y encontró a Ayala seriamente ocupado en empapar bizcochos en una copa de añeja, manzanilla de Sanlúcar.
- Te aconsejo – pronunció – que no abuses, Tristán, de ese vino traidor.
- Le calumnias, Felicisimo – contestó Ayala, lamiéndose los bigotes, te aseguro que jamás ha bebido néctar más generoso.
- ¡Hum!. No te fies: prudente seria que imitases mi ejemplo.
- Tu siempre serás un anacoreta.
- Considera que pudieras verte en el caso, dentro de poco tiempo, de tener que ofrecer el brazo a una dama de alto coturno, lo cual no es lo mismo que ofrecérsela al padre Cuenca.
- No encuentro el incoveniente para eso ofrezca la absorción de una copa mas o menos del más suave de los licores que produce la campiña de Barrameda. No repugnará seguramente a la dama en cuestión, por delicado que sea su olfato, el aroma de esta manzanilla; porque es capaza de avergonzar a la esencia de mil flores y al extracto de ilang-ilang.
- Sibarita.

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