domingo, 13 de octubre de 2013

Cojida de Hipólito en Sanlúcar



El periódico ABC del día 2 de agosto de 1914 publicaba la siguiente noticia:


SEIS DE MORENO SANTAMARÍA, ALCALAREÑO E HIPOLITO, GRAVE COGIDA DE HIPOLITO
Sanlúcar de Barrameda, 2, 6 tarde. Con entrada muy floja se ha verificado la corrida de inauguración de la temporada.
Alcalareño muleteó valiente a su primero y después de un pinchazo se deshizo del bicho de una gran estocada contraria. (Ovación)
En el segundo novillo fue cogido Hipólito al dar la segunda verónica, resultando con un puntazo en la cara, que le intereresa el ojo derecho.
Créese que perderá este órgano.
Alcalareño trasteó brevemente y atizó media lagartijera. (Gran ovación y oreja).
Al tercero, que fue fogueado, le pasó Alcalareño muy cerca y muy valiente, dándole media estocada en las agujas, que le proporcionó otra ovación y otra oreja.
Al cuarto púsole el mismo diestro medio par al quiebro, tras un trasteo brevísimo dio un pinchazo y media lagartijera. Tercera ovación y tercera oreja de la tarde.
Al quinto le pasó desconfiado, y entrando a la media vuelta dio una estocada que bastó.
Hubo también palmas.
Al sexto diole dos pinchazos y una estocada baja.
Alcalareño fue sacado a hombros.
El médico que asistió en la enfermería al novillero Hipólito nos dice que este ha perdido el ojo derecho.
La cogida produjo gran emoción.
Los hermanos del diestro, que actuaban como banderilleros, están afectadísimos.
Hipólito continúa en la enfermería por la gravedad de su estado.
El toro que lo cogió llamábase Veneno, tenía el número 142 y era castaño lucero.
Al darle el diestro la segunda verónica, el animal derrotó alto, dando a Hipólito un puntazo en la cara, derribándole y metiéndole después la cabeza varias veces.
El muchacho quedó inmóvil en el suelo.
Conducido a la enfermería, apreciosele una herida de cinco centímetros en la región malar derecha, tercio superior, que le interesa la piel, el tejido celular y el globo ocular del mismo lado, con salida del humor vítreo.

Foguear: Poner banderillas de fuego o de castigo a un toro, debido a la imposibilidad de ser picado.

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