Lo de comprar los papelones de pescados fritos en Sanlúcar de Barrameda parece que no es nuevo, bueno por lo menos freír el pescado y venderlo, aunque en aquella época no hubiese el clásico papel de estraza.
El verano del año 1530 ya los marineros de la villa hicieron una petición al Cabildo, y era que se les permitiese freír y vender en sus casas toda clase de pescado que resultasen de sus labores.
El Cabildo se opuso a dicha solicitud, y les dijo que solo podían “freyr” las sardinas, los albures y las caballas, y ningún otro pescado, ateniéndose además a lo que estipulaba las ordenanzas, que supongo que sería pagando la correspondiente tasa.
Sobre el tema del que estamos hablando, a mediados del siglo XVI había una calle que se llamaba de las Guisanderas o Freidoras y no era otra que la que hoy conocemos como calle Regina, se supone que era porque en la zona debía haber unas cuantas mujeres que vendiesen guisos o pescado frito.

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