
Si uno se pone a buscar en las
Actas Capitulares y en la historia de Sanlúcar de Barrameda se encuentra que el
problema de la limpieza de la ciudad, la limpieza de las calles, la acumulación
de basuras ha sido a lo largo de la historia de la ciudad bastante importante.
A lo largo de la historia son
constantes las quejas de los vecinos ante el Cabildo por este asunto, y así en
marzo del año de 1592, ante la falta de solución de este problema de
la limpieza de las calles y consiguientes peligros para la sanidad y la higiene
de la ciudad, nombró el Cabildo un alguacil de limpieza. Se le dio plenos
poderes para ejercer su trabajo y cuidado de las calles para lo que imponía
cuantas penas fuesen necesarias.
Multas
En cuanto a las multas con que se
penalizaba todo aquello que fuese contra las ordenanzas ducales, las leyes del
reino o los acuerdos del Cabildo había algo muy curioso, y que hoy estaría bien
que estuviese en vigor.
En aquella época el importe de lo
recaudado por la multa se dividía en tres partes, que se destinaban la primera
parte iba a veces a la cámara ducal, otras al Cabildo, fundamentalmente para
obras públicas y en otras ocasiones a la real cámara de su majestad, para
incrementar los bienes propios; la segunda parte iba para el juez que lo
sentenciaba y la última para la persona que denunciaba la infracción, cosa muy
curiosa.
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