viernes, 2 de septiembre de 2016

El lebrillo

Ayer, paseando por una de las calles de Sanlúcar encontré en un jardín este objeto que hoy sirve de macetero de geranios, pero que antes tenía otra utilidad. Es el lebrillo.
Supongo que mucha gente habrá visto en sus casas este objeto. Habrá visto en su casa el lebrillo que servía para lavar la ropa, vamos las lavadoras de hace unos años, que era de propulsión por brazos y la ropa se restregaba en los conocidos lavaderos, que eran unas maderas que dejaban los nudillos de las manos destrozados.
La tarea de lavar la ropa tenía varias palabras que se han perdido, pero que estoy seguro que muchas personas cuando lean esto se acordaran:
Lebrillo: El lebrillo era el objeto de barro que había en muchas casas y que se utilizaba para lavar la ropa. Se llenaba de agua con cubos y a partir de aquí a refregar. Solía tener un agujero en el fondo, que se tapaba con un corcho y que servía para vaciarlo.
Lavadero: El lavadero era un objeto de madera que se ponía sobre el lebrillo y sobre el que refregaba la ropa, dándole jabón o detergente.
Ojo: Se llamaba ojo al agua con el que se lavaba. Yo nunca entendí muy bien a que se referían pero recuerdo escuchar decir: “Mira que buen ojo, se ha hecho hoy”.
Hervir la ropa: También era toda una tradición la de hervir la ropa, sobre todo la blanca, porque normalmente se hacía en un cubo de zinc. Lo que ahora hacemos dando al botón del agua caliente, antes era un verdadero tostón, poner la colada en la candela con detergente para hervirla.
Sosa: Creo que en el hervido de la ropa se utilizaban dos ingredientes, uno era la sosa.
Perborato: El otro ingrediente para hervir la ropa era el perborato.
Jabón verde: En un principio lo que se utilizaba el jabón verde el famoso jabón Lagarto, que por cierto todavía he visto que se vende en las tiendas de todo a un euro.
Lavaito: Creo recordar que esta palabra se utilizaba para denominar a una mezcla de sosa y perborato que antes se vendía suelto en papel de estraza. También se utilizó cuando aparecieron los primeros detergentes y yo el primero que recuerdo tenía la marca Betis, y dentro traía de regalo una pinza de la ropa, las primeras de plástico y de colorines que se vieron.
Añil: Para dejar a la ropa blanca, un blanco azulado se solía utilizar el añil.
Muñequilla: Para dar el añil se usaba la muñequilla, que era un trozo de tela sobre la que se ponía el añil, se le daba una vuelta enrollándolo y se metía en el agua de enjuagado.
Solear: Una técnica que también se utilizaba para dejar la ropa blanca como los chorros del oro era Solearla, que era ponerla en los cordeles al Sol.

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