Era el día 8 de febrero del año 1813, y el ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda encomienda al maestro mayor de obras, Cristóbal Moreno, la voladura del Castillo del Espíritu Santo, según habían impuesto los ingleses al gobierno español, como parte del acuerdo para la expulsión de los franceses de España.
Pero he aquí que al intentar hacerlo se encuentran con un terrible problema, que es que no tienen suficiente pólvora para hacerlo, con lo cual el castillo quedo a medio derribar y fue desapareciendo poco a poco por la erosión del mar y por la extracción de piedras, que ni sabemos hasta donde las habrá de lo que quedó de la explosión.

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