El Tesorillo de la Algaida fue descubierto en 1923, cuando aparecieron de forma casual varias piezas arqueológicas en el Pinar de la Algaida, en Sanlúcar de Barrameda.
El hallazgo fue dado a conocer por Pelayo Quintero Atauri, arqueólogo y director del Museo de Cádiz en aquella época.
A finales de los años setenta y durante la década de los ochenta se llevaron a cabo excavaciones sistemáticas dirigidas por Diego Ruiz Mata y su equipo de la Universidad de Cádiz. Estas investigaciones confirmaron que se trataba de un santuario fenicio-púnico dedicado a una divinidad femenina, identificada con Astarté/Venus, deidad vinculada al planeta Venus, también llamado “Lucero”.
Algunos
investigadores sostienen que podría tratarse del lugar que Estrabón
mencionó en sus descripciones geográficas como Luciferi Fanum
(“templo del Lucero”).
Entre los objetos más destacados figura la llamada Diosa de la Algaida, una figurilla de terracota (arcilla cocida) hallada en el santuario. Representa a una divinidad femenina vinculada con la fertilidad y el mar, que los investigadores identifican con Astarté (diosa fenicia) o con su equivalente grecorromano, Venus.
Actualmente, esta pieza se conserva en el Museo de Cádiz, junto con otros materiales procedentes de las excavaciones de la Algaida.


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