El día 2 de
febrero del año 1922 aparecía una
noticia en los periódicos que titulaban “El entusiasmo de un espectador”, y
había sucedido el día antes en el sanluqueño Teatro Principal cuando actuaba
Dora la Cordobesita y un hombre de
veintinueve años, de oficio marinero,
cayó desde el tercer piso al patio de butaca resultando con varias
contusiones y lesiones en el cuerpo y la cara,
hecho que produjo gran consternación en el público.

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