Esta mañana pasaba como tantas veces por la plaza de Madre
de Dios, cuando escucho como una voz, pero, aunque miraba para un lado y otro no
veía a nadie. Era una voz como hueca,
como de ultratumba que decía…
- Antonioooo.
- ¿Quién me habla?
- No me ves. Soy Leonor.
- ¿Leonor?
- Si, Leonor Manrique de Sotomayor, que fui condesa
de Niebla.
- ¡Madre mía! Mira, no me tomes el pelo, eh.
- Que si, que soy yo. Yo fui monja de este
convento y estoy que trino con algunas cosas que están pasando. Mira esa
columna, mira como está. No hay derecho.
- ¿Y qué puedo hacer yo?
- Dicen que ahora hay una cosa que se llaman fotos
y también redes sociales…
- Coño, para ser una monja de clausura de 1500 y pico,
estas muy enterada de todo.
- A ver si haces una foto a esa columna y la pones
que todo el mundo la vea.
- Bueno, yo la haré, pero no estoy muy convencido
que de resultado.
- Es que todo el día están los perros pasando y meándose
en ella, y los dueños no hacen nada para limpiarlas.
- Bueno, doña Leonor, yo lo pondré, pero no sé si
dará resultado.
- Ah, y dile al alcalde que ponga una ordenanza
que diga que la gente que saque perritos tendrá que llevar una botella con agua
para que no se quede la mancha.
- Ah, vale yo se lo diré….
Como le había dicho a doña Leonor
Manrique de Sotomayor, que yo todavía no estoy convencido que fuese ella, ahí tienen
la foto.

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