En la parte baja de la Cuesta de
Capuchinos se encuentra un azulejo que está dedicado al Padre Esteban, aunque en estos momentos no lleva su nombre, porque se le cambió más tarde por el de Cuesta de Capuchinos, y que
dice lo siguiente:
Camino del Padre Esteban. Camino
de arribo de sus esperanzas. Piedra gastada en su ir y venir por Dios. Por
donde subía agotado de su labor. Hasta que un día de octubre de 1880. Lo que
tenía el misionero de ave viajera cayo para siempre, para volver a subir 60
años después solemnemente portado por el pueblo y autoridades en un día lluvioso.

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