El 22 de abril del año 1585, el séptimo duque don Alonso, pensó que ya
era hora que algunos sanluqueños fuesen instruidos e instituyó en la villa de
Sanlúcar de Barrameda el Colegio de San Idelfonso. Este colegio estaba
administrado por un clérigo presbítero llamado Antonio Pinto, y en él además
estaban el preceptor Bartolomé Curranes, que enseñaba gramática, y las letras
menores Juan de Pedraza. El primer preceptor de gramática que encontramos en
Sanlúcar es el bachiller Lozano de Salinas, que además fue el preceptor de los
pajes del conde don Juan Claros de Guzmán.
Según consta en el inventario que se hizo el año 1556, a la muerte del
conde, el bachiller tenía casa de balde y se le pagaban 7.875 maravedíes al
año.
Unos años más tarde, concretamente en 1627, es cuando llegan a Sanlúcar
y se establece la Compañía de Jesús, acordando el Ayuntamiento tres años después
dar cien ducados de vellón para para ayudar a la construcción de las escuelas,
y todos los años pagaba el Cabildo los 70 ducados que hasta el momento se
habían pagado a los preceptores de gramática.
Además de las escuelas, los jesuitas mantenían en Sanlúcar una cátedra
de moral que fundó el almirante y gobernador de la ciudad Manuel de
Casadeavante y que se mantenía con el dinero que el licenciado Diego Benítez, al que debemos el nombre de la calle, dejó a su muerte para obras pías.


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