miércoles, 30 de julio de 2008

Un pleito de 21 años entre dos hermandades

Un pleito o juicio mantuvo durante 21 años a dos hermandades sanluqueñas en continuo enfrentamiento. Los protagonistas fueron la cofradía del Dulce Nombre de Jesús y la del Señor San Sebastián.
La cofradía del Dulce Nombre de Jesús tuvo en un principio su ermita en la casa donada por Bartolomé de Guisa en la esquina entre las calles Ancha y de las Cruces, citándola Velázquez Gaztelu ya “por los años de 1573”. Más tarde, al fundarse el convento de Santo Domingo se trasladó a este lugar y aunque quedó suspendida durante unos años, en el último tercio del siglo XVI continuó procesionando, auspiciada por el gremio de panaderos.


La cofradía de San Sebastián tenía su ermita en las afueras de la villa, entre los caminos de Jerez y el Puerto de Santa María y debió ser labrada por “los años 1507” según cuenta Velázquez Gaztelu y en ella se encontraban la imagen y la cofradía de San Sebastián.
Al estar apartada del núcleo de la ciudad, la ermita se convirtió en las epidemias de 1648 y 1649 como lazaretos donde curarse los enfermos de calenturas.
El pleito entre estas dos hermandades o cofradías se inicia el año 1595 cuando la hermandad de San Sebastián presentó ante el arzobispado de Sevilla una denuncia contra la cofradía del Dulce Nombre de Jesús por considerar que esta había usurpado la antigüedad, así como el lugar que debía ocupar esta hermandad en las procesiones y celebraciones religiosas de importancia de la ciudad, donde figuraban cada uno de los estandartes de las cofradías y hermandades sanluqueñas.
El litigio, por la antigüedad y el sitio, estuvo plagado de escritos, denuncias e incluso una decisión salomónica mientras se celebraba el juicio, donde se determinó que las dos cofradías fuesen juntas una a la otra en todas las procesiones. Pero este periodo de tensa calma duró 15 años y se inició de nuevo la “guerra de la antigüedad” por seis años más, con nuevas denuncias, gritos e incluso con la visita a los calabozos de algunos hermanos de San Sebastián.
Nada más y nada menos que 21 años desde el año 1595 hasta el 1615, duró el pleito, hasta que se falló que la cofradía del Dulce Nombre de Jesús tenía razón y no había lugar a lo que pedía la cofradía de San Sebastián.
Aun estuvo coleando la sentencia un año más hasta el 4 de mayo del año 1616 en la parte ganadora presenta un escrito en el que pide que no se cobren hasta que no puedan las costas del juicio la hermandad perdedora del pleito.

Nota: Datos sacados del libro Historia Social de Sanlúcar de Barrameda de Narciso Climent Buzón y fotografía de Antonio Barba

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