lunes, 12 de diciembre de 2016

Plaza de San Roque

La plaza de San Roque en un principio formaba una unidad con la del Cabildo, que entonces era simplemente la plaza de la villa o la plaza de abajo, hasta que se construyó el nuevo Ayuntamiento que dividió en dos el espacio, dejando dos calles a los lados, la calle Amargura y la que más tarde se llamaría Isaac Peral, y que en la antigüedad se llamó de los Gallegos.
La primera vez que aparece mencionado San Roque es el año 1586, pero no en la plaza, sino que es una ermita dedicada al santo que se encontraba al pie de la actual cuesta de los Perros, en la calle Ganado. Ese año ya aparecía la ermita como construida, por lo que se supone que se comenzó a construir unos años antes.
En esta ermita estuvieron instalados cuando llegaron a Sanlúcar los frailes carmelitas descalzos, el 19 de marzo del año 1641, trasladándose más tarde.
Unos años más tarde, concretamente el diez de septiembre del año 1715 el Cabildo trata de la construcción en la Ribera de una nueva panadería y carnicería, idea que se desecha por acordarse su construcción en la calle Bretones, pero de la que sale la de hacer en la plaza las oficinas municipales.
En esa misma plaza, el año 1728 comienza la construcción de la iglesia de los Desamparados, donde además radicaría la Hermandad de la Santa Caridad y Pobres Desamparados, que hasta entonces se encontraba en la iglesia hospital de la Trinidad, construcción que se terminaría el 11 de septiembre del año 1762, en la que entonces se llamaba plaza de la Panadería y más tarde de la Panadería Vieja, aunque la gente continuaba llamándola Plaza de San Roque.
El año 1928, el Ateneo de Sevilla pidió, a propuesta del profesor Manuel González Santos poner un azulejo en la plaza dedicado al pintor Francisco Pacheco y que se rotulase la plaza con ese nombre. La colocación del azulejo tuvo lugar el 10 junio del año 1928, aunque popularmente el nombre de San Roque es el que había calado en los ciudadanos y fue en sesión de Pleno Municipal del día 23 de enero del año 1984 cuando decidió ponerle la denominación por la que es conocida por los ciudadanos, plaza de San Roque, aunque el azulejo continúa en el lugar como homenaje al pintor sanluqueño.
Esta calle, que ha sido durante casi toda su existencia una calle muy comercial, debido a que era camino de paso del barrio alto al barrio bajo, por encontrarse allí las oficinas del Ayuntamiento, lugar de juego de los niños del centro, para pasar en los últimos años a la hostelería, instalándose en la misma algunos bares, con sus terrazas y los turistas pululando por ella.






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